NADIR PERESSINI (Con Tacto Teatral)

NADIR PERESSINI (Con Tacto Teatral)

Nací en 1983 en Rosario, Argentina, en un barrio muy humilde, Arroyito. Cuando tenía 5 años por ideales políticos y por darnos una vida mejor, nuestros padres tomaron la decisión de trasladarnos a vivir a España. Empecé haciendo clases en la Escuela Municipal de Teatro de Palma desde muy joven, queriendo imitar el modelo de mis dos hermanas mayores. Con el paso del tiempo ellas dejaron de practicarlo y para mí se convirtió en la mejor droga infantil.

 

Casualmente a la vuelta de mi casa abrieron la primera Escuela de Cine e Interpretación, la antigua Sa Nau. Allí tuve la suerte de tener a grandes profesores como Adolfo Díez o Marga Llobera, en la asignatura de danza contemporánea. Los alumnos de cine escogían a los alumnos de interpretación de la propia escuela para realizar sus experimentos en formato cortometraje y así pude desde los 13 años participar en varios cortos en súper 8, 16mm e incluso 35mm. En Sa Nau se creó una camada importante de amigos y creativos de todo tipo que hoy en día se dedican de manera profesional al mundo del audiovisual.

 

 

Me llegó la hora de decidir qué narices quería estudiar a los 18 añitos y a pesar de todos los consejos de los adultos de mi entorno, me emperré en irme a Madrid a probar suerte como actriz. Allí viví los mejores años de mi vida en todos los sentidos. Aterricé casi por casualidad en la Escuela de Arte Dramático Cuarta Pared, y cursé tres años de estudios profesionales de Interpretación con grandes maestros como el director Javier Yagüe. Me empapé de una visión experimental y realmente alternativa de las artes escénicas que nunca había tenido la oportunidad de probar en Mallorca. Gracias a las clases de danza contemporánea de Elena Córdoba en la Cuarta Pared, exploré mis límites corporales y la fuerza en el escenario. Al acabar los estudios empecé a trabajar como actriz haciendo de todo: compañías de teatro infantil, publicidad, animaciones, etc. Y empecé también a dar clases de teatro, pero en esa época la docencia era sólo un trabajo alimenticio más que vocacional. Mientras trabajaba aprovechaba cuando tenía tiempo e iba haciendo seminarios en el sindicato de la Unión de Actores de Madrid y en otros espacios dramáticos importantes.

 

 

Después de vivir intensamente sin un minuto de aburrimiento en esa gran ciudad tuve la oportunidad de trasladarme a vivir un año a Buenos Aires con el proyecto de trabajar como ayudante de producción en una película coproducida entre España y Argentina. La experiencia fue la bomba, me busqué un representante y probé suerte allí como actriz. Paradójicamente empecé a trabajar en argentina para la Sexta y Promofilm haciendo de actriz en documentales de ficción. Aproveché ese tiempo para empaparme de teatro y cine argentino, y aprender a crear sin apenas medios. También seguí con cursos de danza contemporánea para no perder el entrenamiento. Conseguí una beca para estudiar inglés un tiempo en Londres y me fui para allá. Después estuve unos años en Barcelona y desde hace 5 años vivo de nuevo en Mallorca. Al volver me di cuenta de que la pedagogía me encantaba y que  la vida para mi no tenia sentido si no la podía compartir, que lo bonito de saber algo es transmitirlo y por eso decidí estudiar la carrera de educación primaria. Desde entonces trabajé tres años haciendo de Caputxeta Vermella en un musical infantil, presenté el programa de conciertos de Música en TV de Mallorca “Sidoré”, trabajé como profesora de Miedo Escénico en el Conservatorio Profesional de Mallorca con músicos y bailarines, empecé a dar clases de artes escénicas a niños y adultos, etc.

 

 

Actualmente compagino trabajos de actriz con el proyecto que he desarrollado de Con Tacto Teatral.

 

 

CON TACTO TEATRAL

 

Con Tacto Teatral significa hacer clases de teatro “con tacto”, con cariño, con personas individuales y no con masas de ovejas. Creo en las artes escénicas como un medio muy importante para el crecimiento personal de las individuos: explorando los límites de cada uno a nivel corporal, vocal, relaciones de grupo, miedos, emociones, etc. En ocasiones me cuesta explicar a los alumnos o sus padres que para mí lo importante no es el Espectáculo o la Muestra al final de cada trimestre, sino que lo importante es el proceso, que en las clases ellos sientan que descubren, crecen y crean; y que esa combinación de elementos les haga sentirse mejor.

 

ENTREVISTA

 

¿Puede la sonrisa de un niño alterar una historia e inventarte un nuevo final?

 

Por supuesto, ellos son los que colectivamente crean las historias y las ejecutan cada vez de una manera distinta, dependiendo de cómo se sienten ese día. Si hay un buen trabajo de escucha y herramientas de improvisación el disfrute de esa libertad es máximo.

 

¿Qué nos enseña la dedicación a los niños que podamos aplicar a nuestro día a día?

 

Cuando trabajas con niños, escuchas más y te das cuenta de que todo es mucho más sencillo. El mundo adulto está lleno de mentiras e hipocresía y tendríamos que intentar hacerles más caso, pasar más tiempo de calidad con ellos para nosotros ser mejores personas y entender que no es tarde para aprender.

 

 

 

¿De dónde surge esa necesidad de invadir las mentes infantiles con cuentos que jamás aprenderemos el resto?

 

Curiosamente yo casi nunca trabajo con cuentos, los he introducido este año como una herramienta más, y realmente es complicado la elección. La mayoría de los cuentos comerciales que fácilmente encuentras en librerías o bibliotecas apenas dejan espacio para la imaginación del niño y las historias son arcaicas, envueltas de mensajes consumistas y capitalistas, mundos ideales machistas y de sociedad de clases.

 

Trabajas en espacios coworking, ¿Qué aporta la transversalidad con otras disciplinas?

 

La idea de trabajar en un espacio de coworking tiene mucho que ver con mi personalidad y mi manera de enfocar la vida. No creo en la propiedad privada ni en espacios estancos que sólo sirven para una cosa. El poder compartir un local con otros profesionales te hace ampliar el foco de tu actividad, intercambiar herramientas, ser más sostenible, etc.

 

¿Qué es Tacto Teatral?

 

Con Tacto Teatral es un proyecto que inicié naturalmente escuchando mi manera de hacer las sesiones, mezclando las artes escénicas con la pedagogía trabajando con seres humanos desde los 3 años hasta adultos. Imparto clases en centros educativos, realizo cursos en mi propio espacio o en otros como el centro cultural Flassaders de Palma o la Fàbrica Ramis de Inca, doy formación para empresas, también sesiones individuales para hablar en público, miedo escénico, etc. Con Tacto Teatral significa hacer clases de teatro “con tacto”, con cariño, con personas individuales y no con masas de ovejas. Creo en las artes escénicas como un medio muy importante para el crecimiento personal de las individuos: explorando los límites de cada uno a nivel corporal, vocal, relaciones de grupo, miedos, emociones, etc. En ocasiones me cuesta explicar a los alumnos o sus padres que para mí lo importante no es el Espectáculo o la Muestra al final de cada trimestre, sino que lo importante es el proceso, que en las clases ellos sientan que descubren, crecen y crean; y que esa combinación de elementos les haga sentirse mejor. Aunque la vida de autónoma es realmente difícil en este país, soy feliz haciendo lo que hago, sobre todo, por poder compartirlo.

 

     

 

¿ Crees que en el sistema educativo deberían implicarse disciplinas como el teatro, danza…?

 

Totalmente, las artes en nuestro sistema educativo ocupan un espacio pobre y casi ridículo. Las artes plásticas en la educación primaria es una asignatura reglada dentro del currículum, pero no goza de la misma salud que otras asignaturas como matemáticas o lengua. En la mayoría de los centros educativos la plástica se imparte por profesores que no son ni profesionales ni especialistas en ese campo. Por otro lado el teatro no está ni dentro de la educación primaria en nuestro país como asignatura reglada. La artes escénicas ayudan al desarrollo del niño, a expresarse, comunicarse con el grupo, saber escuchar y respetar el turno de palabra, conocer sus límites para poder trabajarlos, aprender a jugar juntos, etc. Sin embargo sólo en algunos colegios se ofrece esta asignatura como extraescolar. No sirve de nada tener a niños intelectualmente muy formados si ni siquiera tienen las herramientas para poder expresarse. Si nos comparamos con otros países, los exámenes orales y los debates en nuestros colegios y universidades, son nuestro gran talón de Aquiles. Necesitamos un sistema educativo que refuerce la inteligencia emocional en la misma proporción que la inteligencia intelectual.

 

FACEBOOK