Beatbox y Aerógrafo

Beatbox y Aerógrafo

Si atiendes a las piedras milenarias de las callejuelas de Arco de España, zona de Cáceres, que sepulta a las deidades en incontables edificaciones dedicadas al culto, alguna de ellas sacrílegas, por no consumar la corriente de la época, nos encontramos con andantes que quieren sorprender a aquellos fastos de llamas con nuevos sonidos y trazos.

 

Cuando penetras en esos callejones pasas a formar parte del vestigio, de la exhalación de quienes fueron a conquistar tierras de ultramar porque el pan no les llegaba. Pero no son tan diferentes, los bares siguen con su estruendo y su fragancia, el jamoncito y sus tortas deliciosamente pringosas. Siempre que visito la ciudad me siento ansioso del reclamo de la cigüeñas y el estruendo de los campanarios. No hay mejor sobresalto para despertar.

 

Aunque quise hacer muchas cosas, entrevistar a unas monjas de clausura, al polifacético cantante lírico y escritor Alonso Torres y subirme a lo más alto de un campanario para divisar la ciudad, solo me dio para hacer un reportaje sobre el joven ganadero Alejandro Jiménez y meterme en el estudio del artista Alex Santos, en donde su primo Manu aka Matrick iba a probar cómo salía su voz por un amplificador mientras hacía beatbox.

 

 

Un privilegio que no quería desaprovechar. Pasar un rato en el taller de Alex es como meterte en una revista de decoración de interiores. No se si él es consciente, pero su forma de amontonar cualquier objeto, es pura estética que admiro. Botellas de vidrio que interviene con su aerógrafo, muñecos que no cupieron en el contenedor, dibujos que escaparon de la trituradora, esculturas inverosímiles y muchas herramientas, mucho serrín y olor a atardecer en la vía láctea. Alex, es el creador de la marca Oldskullartdesign, mago del aerógrafo, humanista y pintor, que pronto nos contará sus proyectos.

 

Matrick tiene una ilusión y es la de poder compartir su voz instrumental con el mundo; “me gustaría probarlo con micro porque el viento que sueltas por la boca hace efecto en el altavoz. Es muy diferente hacer beatbox en la calle, delante de gente a hacerlo con el micrófono, porque cambia mucho el sonido”. Le encantaría ir a Madrid y presentarse o presenciar el Campeonato Nacional. Es un sueño que personalmente y habiendo escuchado, desde ese día, beatbox por las redes, creo que sería genial, porque tiene un don. Lo vive de tal forma que cuando cierro los ojos y apago la cámara me dan ganas de lanzar unas frases encima de su ola de bombos y cajas. “Cuando alguien está improvisando en la calle y están con una base, pues si puedes ser tu el que ponga esa base, que esté uniéndose a lo que está sucediendo en ese momento, es muy bonito”.

 

 

Soy testigo del momento en el que Alex se trae su ampli de 15 vatios y le enchufa el micro que Matrick se ha comprado y que sujeta como si fuera su mejor amigo, su aliado en lo que van a ser horas y horas de práctica para cumplir su sueño de ir a la Capital. Su cara de emoción, su sonrisa desencajada y las primeras notas son un presagio de que este chaval tiene mucho futuro en esta disciplina. Me limito a mantener sujeta la cámara y echar unos planos para enseñaros este vídeo que hicimos en esos ratillos de fusión y alegría. 

 

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