Camas Ajenas

Camas Ajenas

No me gusta compartir mi cama con nadie, porque al final, cuando se van de ella, su recuerdo me acompaña cada noche. Prefiero visitar camas extrañas, de las que me puedo ir tranquilamente, sin temor a que me acompañen pero con la certeza de haberlo vivido plenamente. Y de eso voy a hablar, de camas ajenas pero vividas, de fotografías que hacen que quieras meterte en ellas pero no comprometerte demasiado, ya que  si lo haces, sufrirás y hoy en día, sufrir, está igual de mal visto que amar .

 

No voy a hablar de fotógrafos. Voy a hablar de fotografía, a mi manera, porque de otra forma, no sé.

 

 

 

Sophie Calle

 

Ella sabe muy bien lo que quiero decir al hablar de camas ajenas. Cuando nos enfrentamos al reto de ver, solo eso, la cama. Al reto de imaginarnos que es lo que  pudo pasar la noche anterior, esa noche anterior a nosotros, esa noche anterior a esta imagen… si pudo haber unos amantes, si se trató de  soledad o de algo incluso mas sencillo como un sueño reparador, que te permite enfrentarte a todo y encarar un nuevo día.

 

 

 

 

Denise Grüstein

 

Pero esos sueños también  pueden convertirse en pesadillas, pueden incluso, transformarse en viajes maravillosos que  te ayuden a visitar a Lewis Caroll y a su maravillosa Alicia. Esa Alicia que se niega a crecer a pesar de que todo, incluido el tiempo, va en su contra .

 

 

 

 

Michael Macku

 

Porque al fin y al cabo desnudarse ante alguien no es fácil, pero es que desnudarse ante uno mismo es quizás lo más difícil. Estamos en una época en la que nos encanta jugar a la mentira y  es  quizás con la  mentira, o con la verdad a medias, como estos fotógrafos hacen que nosotros hallemos nuestra propia verdad a través de sus imágenes.