‘CAZAFANTASMAS’ (2016): Dejen que ellas nos salven, por favor

‘CAZAFANTASMAS’ (2016): Dejen que ellas nos salven, por favor

Crítica de ‘Cazafantasmas’ (Paul Feig, 2016). Estrenada el 12 de agosto de 2016.

En 1984 se estrenó mundialmente ‘Los Cazafantasmas’ (Ivan Reitman), dando un giro de tuerca al mundo de lo paranormal, la comedia, y lo absurdo, gracias a una historia muy original, que ha envejecido estupendamente, y que rezuma talento por los cuatro costados, gracias a profesionales como Dan Aykroyd y Harold Ramis, como guionistas e integrantes del reparto, Bill Murray, Ernie Hudson, Rick Moranis y la enorme Sigourney Weaver.

En 1989 aterrizó una segunda parte, que ya pareció llegar un poco tarde, no gustó tanto al público, pero fue aceptada en general porque contaba de nuevo con la inmensa parte del equipo de la primera película, y entretenía lo justo para no dejarla en el olvido.

Mucho se ha especulado desde entonces con posibles continuaciones, remakes, reboots, precuelas, y todo tipo de estrategias cinematográficas que volviesen a poner en el mapa el sello “Cazafantasmas”. Y así de ese modo se ha llegado al 2016, finalmente con un reinicio (reboot), Ivan Reitman como productor, el comediante Paul Feig tras la cámara, y un reparto principal completamente femenino, lo que ha generado más críticas que alabanzas dentro el universo cinematográfico.

 

 

Es peligroso tocar determinados productos que tan ganado tienen el cariño por parte del público de distintas generaciones, máxime cuando ya se intentó en su momento explorar su mundo sin demasiado éxito. Más peligroso es hacerlo cuando han pasado más de treinta años desde que la obra original atacó las pantallas del mundo. Y es de locos meterse en un proyecto nuevo de un producto antiguo cuando este ha sido visto cerca de cien veces entre cine, reposiciones, sesiones nocturnas en cadenas nacionales, matinales en canales autonómicos, y maratones especiales en canales cinematográficos de pago. Y sino que se lo digan a los que decidieron ponerle voz, por ejemplo, a la Pantera Rosa en su serie de dibujos animados.

Adentrarse en la marca “Cazafantasmas” hay que hacerlo con tiento, inteligencia y buen gusto. Y solo se ha conseguido en parte, ciertamente. Porque queda claro que es una película de la marca, se reconocen las señas de identidad por completo, pero falla de plenamente al ignorar las dos películas anteriores de la franquicia, o al menos a la original. Es sospechoso que en la historia parezca no haber pasado nada en el pasado, y se adivina alguna explicación lógica gracias al personaje de Andy García, como alcalde de la ciudad de Nueva York, pero es un error distraer en exceso al espectador con elucubraciones, porque hace que este desvíe su atención de la verdadera historia.

El guion hace aguas por todas partes, aunque eso es perdonable porque entretiene, pero al acabar la película se tiene la sensación de dos cosas: primero, y de nuevo, que la película llega con muchos años de retraso; y segundo, olvidando la obra original, no deja de ser una nueva película de seres inhumanos que intentan conquistar el planeta y aniquilar a los vivos, con mucha espectacularidad, pero entrando en el cajón del olvido con mucha facilidad tras abandonar la sala de proyección.

 

 

Seguramente los productores no querían hacer una película antológica de los Cazafantasmas, pero al menos deberían haberlo intentado, porque la franquicia lo merecía, y así mismo los millones de seguidores que han crecido con algunos de los personajes de la historia, con la canción pegadiza deRay Parker Jr., y el muñeco gigante vestido de primera comunión de los Marshmallows que jugó una mala pasada en la cabeza de Ray.

Las protagonistas funcionan, y mucho, no confundirse. Son muy convincentes, divertidas y con gancho, además de unas caras conocidas para el público americano, y el europeo que siga un poco la comedia americana de los últimos años. Porque Melissa McCarthy es la Meg Ryan de nuestros días, divertida, imponente y entrañable, aunque a su personaje se le echa en falta un poco de mala leche, como sucedía con su personaje en ‘Espías’ (Paul Feig, de nuevo, 2015). Kristen Wiig lleva tiempo demostrando que se desenvuelve como pez en el agua en cualquier terreno, y la comedia es lo suyo. La joven Kate McKinnon es la rebelde que el grupo necesita, con un cerebro innovador, hermosa, poderosa y mucho más dura de lo que aparenta. Quizás desentona un poco Leslie Jones, que parece un tanto forzada en sus chistes y bromas, aunque no por culpa suya, sino por un guion que parece todavía en borrador, pero cuando la cosa se pone seria encaja como la que más en el cuarteto de cazafantasmas.

 

 

Por desgracia para la película lo más divertido y gracioso es Chris Hemsworth (Thor, el dios del trueno, hijo de Odín, en el Universo Cinematográfico de Marvel). Y no es porque eso sea malo en realidad, ya que Hemsworth divierte, es creíble, y maneja las escenas cómicas a su antojo, pero hace daño a las verdaderas protagonistas de la película, porque el personaje atontado, musculoso y crédulo que interpreta el rubio australiano deja en nada algunas bromas y chistes que en otras películas tendrían más gracia, pero no en esta ‘Cazafantasmas’. Mal van las cosas si en una película con mujeres protagonistas el mayor valor es un hombre. Se pierde la credibilidad, y las estupendas protagonistas merecen mucho más, la verdad.

Se abusa de la reiteración de gags y defectos de las mujeres protagonistas, y no se explota una de sus grandes virtudes de la historia como es la ingeniosidad de los artilugios, armas y diversos inventos que las chicas utilizan para cazas a los fantasmas. Lo que saca a relucir otro defecto: la falta de ritmo. Porque la historia tarda en arrancar, pero cuando lo hace engancha, pero se agota todo demasiado pronto por la incomprensible necesidad por parte de los guionistas y el director de incluir demasiados actos a la película. Los dulces huelen bien, tienen muy buena pinta, el primer mordisco demuestra que sabe todo genial, pero cuando el espectador pide repetir, le dan otro pastel distinto, y así sucesivamente.

 

 

Es decir, las ideas están muy bien, las protagonistas son perfectas, el toque masculino es perfecto, pero no funciona la combinación porque no está bien contada, no se manejan bien los tiempos que requiere cada bloque, y hay muchos defectos de credibilidad en la historia, quizás por saltos en el tiempo no relatados, o bien porque se quiere llegar demasiado pronto al final de la historia. No se puede mostrar a las protagonistas volverse locas para entender el funcionamiento de un arma, para cinco minutos más tarde ver a las cuatro usarlas mejor que unos mercenarios, con virguerías, y acrobacias incomprensibles.

Hay cameos a granel. Muchos cameos, que aunque divierten y sacan una mueca de los conocedores y simpatizantes, están muy forzados y parecen haber sido añadidos fuera del tiempo de rodaje. Tristemente da la impresión de ser anexos de un contrato añadidos en su día por el deseo de los fans, pero que no encajan en la historia, y llegan muy confusamente a la pantalla. Es una pena, porque se nota la buena intención, incluso los propios invitados se involucran, pero hay, como en algunas duras sentencias, un defecto de forma.

 

 

Técnicamente, por supuesto, no hay queja, aunque sí es mejorable, pero de nuevo es culpa de ese guion cojo y desorganizado que la convierte en una película correcta, algo aburrida, muy embarullada, y con demasiada timidez. Sabe que hay talento, cree en su reparto y en su equipo, pero se nota en exceso una falta de confianza en el proyecto. Y aunque difícilmente llegaremos a ver, por desgracia, una secuela, si esta llega, esperemos que sepa mantener la continuidad de la que carece esta recuperación de esta popular franquicia de los años 80.

CALIFICACIÓN: 5.2/10