El amanecer de los zombífonos

20/03/2016

El amanecer de los zombífonos
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El amanecer de los zombífonos

Cuentan las crónicas ancestrales que existió una generación de nuestros predecesores, que era prisionera de unos minúsculos aparatos que portaban siempre encima — y de que ellos, no eran conscientes de su propio cautiverio—. Nos cuenta que en raras ocasiones levantaban la cabeza de aquella pantalla rectangular: en los autobuses, en los puestos de trabajo, en sus casas, paseando, o sencillamente sentados en los sitios públicos, dónde comían y se relacionaban socialmente, en todos estos lugares los podías encontrar con su mirada perdida y ensimismada en el interior de aquellos mínimos artilugios.

 

La crónica también nos narra que esos aparatos podían efectuar innumerables multitud de acciones, incluso que podían llamarse de terminal a terminal a cualquier parte del planeta y prácticamente desde cualquier lugar. Pero para ellos eso era lo de menos, el noventa por cien de los adictos ni siquiera sabía, o conocía las funciones de su reliquia. Aquellos antiguos bípedos estaban hechizados y seducidos en mirar y desplazar su dedo índice por la luminosa pantalla, y en presumir, y pavonearse de disponer del mejor y más sofisticado aparato del mercado. Las marcas y modelos eran un elemento de estatus social. Y sus juegos el gran oráculo.

 

Sin embargo algo pasó, que uno de estos antiguos primates modernos, levantó la mirada del diminuto aparato, y sin saberlo se rebeló.

 

Y empezó a despertar, a examinar el mundo real. A vivirlo. Percibió cómo se liberaba de una gran carga, y cómo le invadía una sensación de libertad. Y su mente empezó a reflexionar, a hacerse preguntas, a interrogar su entorno. Como él, otros sin saber por qué, imitaron su liberadora reacción. A esa revolución social se la llamó “El amanecer de los Zombífonos”.

 

A día de hoy, y a más de doscientos años de estos hechos, yo cómo líder de mí nutrido grupo de guerrilla urbana, y el resto de la resistencia, seguimos luchando por liberar a la actual civilización de los implantes genéticos inoculados desde el día de nuestro nacimiento.

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M
Mortimer & Kita

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