El pozo del juego

El pozo del juego

La tragedia del enfermo de ludopatía es un pozo.

 

Un pozo al que no ve el fondo porque lo niega, lo esconde y del que pocas personas de las que lo rodean atisban su existencia, sean familiares, amigos, pareja, hijos, conocidos o cualquier otro allegado, al menos en un principio, como no deja huellas como otras adiciones es más difícil detectarlo y no se percibe por los que rodean al enfermo de ludopatía.

 

Sin embargo, es un pozo para toda la vida, como todas las adicciones, piensa en un alcohólico, piensa en un adicto a la cocaína o cualquier otra sustancia, solo que esta adicción no tiene sustancia, quizás de ahí su peligro, es más silenciosa, más invisible.

 

 

Es un pozo para todos los que le rodean, por el consiguiente gasto de dinero que conlleva ya que son apuestas y se tira del bolsillo en unas ocasiones y en otras de la cuenta si son apuestas online.

 

Es una adición sin sustancia que se lleva la vida del adicto cuando los nervios le van pasando factura al no lograr lo que esperaba.

 

Los nervios de los adictos al juego se van estirando cuando las cosas se tuercen y pierden la ganancia esperada y el dinero que iba a ser el rédito del día es la pérdida del día, de la semana, del mes, del año y quizás de una vida y hasta de tres... el mal humor se come al jugador porque "la mala suerte" se ha comido sus ganancias, o eso cree. Pero en realidad lo que se ha comido es mucho más.

 

Y no lo supera.

 

 

Ese mal humor lo paga con quién no sabe qué pasa, con quién es inocente de la adicción, de las pérdidas, de que no cayera una fresa en la línea o un jugador no metiera un gol en la parte del partido apostada…

 

Es imposible superar el monto del importe que ha apostado en un rato por más que lo tuviera planificado todo muy bien. Y es que todos tenían una técnica que no podía fallar si les preguntas. Entonces absorbido por la absurda idea de que su método es infalible y que lo va a lograr, intenta quedar con amigos y algún familiar a quienes les pide dinero para volver a intentarlo en el próximo partido, o ir al próximo bar, a la próxima máquina tragaperras, al siguiente sitio en el que pueda saciar su ansia.

 

Pero esa treta ya la ha llevado a cabo con todos los amigos, con todos los familiares, ha mentido con las ruedas del coche, que por cierto ha cambiado cuatro veces este año, la batería le ha fallado dos veces, ¡Qué desastre de coche! Y finalmente el ansia le lleva a tirar de lo que jamás se habría imaginado: la tarjeta de la mujer, la hucha de los niños, los ahorros para la universidad, los ahorros para una operación necesaria… en cada casa cuece una olla y cada cuál es más grande.

 

Traza planes en su mente para ganar la cantidad que le va a dejar limpio de todas las deudas y darse el subidón que cree que es de adrenalina, pero es del pulpo de la dependencia que lo tiene atenazado con todos sus tentáculos mientras las numerosas ventosas de cada tentáculo se agarran a cada forma de pensar succionándola para erradicarla y cambiarla por formas de pensar encaminadas a la adicción. Para que se mienta a sí mismo y siga jugando.

 

 

Castillos en el aire.

 

Castillos sin más.

 

Castillos sin cimientos que se desplomarán en cualquier momento, en cuanto un jugador de tal o cual equipo haga lo que sea que no estaba contemplado en la apuesta.

 

Entonces el castillo cae con todo el peso de la gravedad sobre la realidad y aplasta al adicto que tiene que ver la cara de su mujer, la cartilla, la expresión de una familia a la que no puede explicar cómo se ha gastado el dinero que se gana en tres meses o en un año en apenas dos minutos.

 

Y... Con toda lógica tú te preguntas ¿cuánto tiempo se pueden ir escondiendo las deudas en una economía doméstica normal? Pues no demasiado.  O sí. Depende de ciertos factores. Es directamente proporcional al conocimiento que tengan ambas partes del otroEs una cuestión de confianza y de lo que porte cada uno en su mochila vital.

 

 

El juego es tratado desde muchos sitios, como la televisión, la prensa o la radio, con tanto anuncio como un pasatiempo; pero no es así. Desde la perspectiva de miles de personas y las familias que viven la situación que arrastra el problema del adicto al juego, el enfermo de ludopatía, el problema que tiene la sociedad actual con el juego es la permisividad gubernamental, porque es una fuente de ingresos inmensa.

 

Por cada máquina tragaperras los impuestos semanales son tan altos que no resultan creíbles para el ciudadano de a pie. Por cada premio de lotería los impuestos que cobra el Gobierno en años posteriores ascienden a casi la mitad del importe cobrado, dependiendo del reparto que haga el cobrador.

 

 

Un alcohólico es el que bebe y punto, sin embargo ludópatas hay de muchas clases. Acceden a todo tipo de juegos, experimentan con lo que llaman el subidón de la adrenalina, algunos se agarran a un solo tipo de juego, y otros le dan a todo: online, tragaperras, cartas (que pueden ser timbas y también online), loterías (englobando todo lo que juegas en una Administración de Apuestas del Estado), rifas, bingos, casinos, chinos, apuestas porque sí… La variedad es tan amplia como peligrosa.

 

Algunos ludópatas juegan durante toda su vida, llaman a concursos de televisión y radio, gastando más dinero del que conseguirán por los premios. Y enmascarar el problema diciendo que hay oferta porque hay demanda es decir que el nivel de la demagogia es tan elevado como la atmósfera.

 

Jugar con responsabilidad no existe, sería como pedir el consumo de cualquier tipo de droga responsablemente, y eso no es más que un auto-engaño para seguir consumiendo.

 

El camino para salir de cualquier tipo de consumo, sea tabaco, juego o drogas es CERO CONSUMO, ¡cero!

 

 

El día 29 de octubre se celebra el día mundial sin juego, y dentro de la FEDERACIÓN ESPAÑOLA DE JUEGOS DE AZAR REHABILITADOS, (FEJAR) hay asociaciones, casi en cada provincia de España, a las que se puede acudir para solicitar ayuda y ver cuáles son los mecanismos que detengan a un enfermo, para que no siga dilapidando su patrimonio y perjudicando a la familia.

 

El incremento de jugadores y jugadoras en los últimos años y la variación de la edad ha llevado a asociaciones como esta a crecer y ampliar sus servicios.

 

Si conoces a alguien de tu entorno que tiene problemas con la ludopatía, afronta la situación y visita este enlace, te pueden ayudar: FEJAR

 

“TÚ SOLO NO PUEDES,

PERO SOLO TÚ PUEDES”

Lema de LARPA (Ludópatas Asociados en Rehabilitación del Principado de Asturias)

 

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