El turismo nos representa

El turismo nos representa

Lo que te recuerda aquello por lo que viajaste, lo careta de los cascos antiguos, las mezquitas de hace siglos construidas por sultanes que nunca recordarás, la búsqueda de una cafetería que venda café italiano y no eso de filtro que, hay que admitirlo, a nadie de nosotros les gusta, los uniformes de The North Face, el control interminable del estado parapolicial que representan los aeropuertos hoy, las miradas de reojo porque comen con la mano y hacen ruido, los carteles en tres idiomas explicando momias que a nadie le importa (el bastón de Moisés, la huella del Profeta, el pintalabios de Marilyn), el asiento de Ryan Air azul y amarillo y el gordo que se puso pelo en Turquía, la película de Denzel Washigton en México que te hace olvidar que ya estás extrañando tu partidito con amigos, el feed constante de Facebook gratis con el wifi del hotel.

 

El turismo es aquello que ya no existe (mezquitas, catedrales, puentes de la Edad Media) y lo nuevo que se parece a tu cultura: el pescadito frito al lado del mar, el desayuno Continental en el hotel, las terrazas estilo París, las tiendas cool con palés y cuadros de Ataturk, Starbucks.

 

El turismo es la sociedad hoy, su industria económica y cultural, la matriz por donde pasan todos nuestros valores sacados de contexto de la última serie de Netflix o del criterio de algún desconocido de Trip Advisor. Nos merecemos el Turismo.