First dates (Arroç Brut XIV)

First dates (Arroç Brut XIV)

Una chica estaba sentada al lado mío en el bar, cerca de la ventana, mirando fuera y esperando. Por la puerta principal entró un chico que alzó su cabeza para analizar a todos los que estábamos allí sentados. Ella levantó la mano y le hizo un gesto de saludo. Él asintió con la cabeza y se acercó. Se dieron dos besos, compartieron la mesa y hablaron compulsivamente debido a los nervios que estaban pasando. Era una primera cita, no era a ciegas, ya habían chateado unos días antes de decidir pasar al encuentro físico.

 

Mientras él bebía café ella hablaba. Ella hablaba y él la analizaba. La analizaba y de vez en cuando asentía con la cabeza. Ella le confesó que no solía hacer esto, pero quería adaptarse un poco a los nuevos tiempos.

 

-Creo que me convenciste en el momento que mencionaste lo de viajar a la India, para buscar tu lado espiritual, solo, con una mochila y sin rumbo pactado. Pienso que un viaje así tiene que ser muy enriquecedor. Hablar con gente diferente, sin recursos, ver como viven sin tantos lujos. Porque para ellos incluso la tele es un lujo. Conectar con gente así durante unos días tiene que cambiarte la vida. Aunque si vas tienes que tener cuidado, porque hay mucha pobreza y enfermedades. Tienes que tomar precauciones de todo tipo. Ese viaje sería todo un sueño para mí- dijo ella monopolizando la conversación.

 

-¿Por qué no lo haces?- preguntó él esperando una respuesta que enriqueciera su análisis.

 

-No puedo dejar esto. Tengo toda una vida aquí y no me gusta estar sola. Sin amigos, internet y familia, no sé si aguantaría-

 

-Esa es la idea. Ponerse a prueba y descubrirse. Tendrías que hacerlo. Incluso quién sabe, podríamos ir juntos- dijo él sonriendo.

 

-¡Que no!- contestó ella levantando la voz.

 

El camarero en la barra miró hacia la mesa y los dos se quedaron en silencio. Cada cierto tiempo bebían un sorbo de café. El sacó su móvil del bolsillo para mirar la hora y le dijo que se tenía que ir. Que le había gustado mucho conocerla y que la llamaría. Ella le dijo que muy bien, le dio dos besos y se quedó sentada; mirando por la ventana mientras él se iba.




Los relatos de Pato Conde

Foto de portada: Tià Urrea

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