Opinión Generación Cabify

Generación Cabify

La generación cabify es aquella que te sub-alquila la habitación donde apenas entras con tus dos cajas de ropa por el triple de su valor de mercado; la que se pilla ofertas de una noche en el rooftop de algún hotel de lujo; la que habla de las ventajas de viajar por el mundo porque se lo ha recordado el respaldo del asiento de su último Vueling. Aquella que en el momento en el que te está recomendando hacer un curso online de Coaching para gestionar tus emociones se distrae porque el Tinder, siempre activado en una de sus dos manos, le avisa que tiene un mensaje de otra persona, también de su generación cabify, diciéndole que sí, que acepta su invitación para el concierto gratuito de música balcánica en la Plaça Espanya.

 

Es también esa familia en blanco y negro en tu feed cada mañana (el padre vaqueros, la chica camiseta blanca, la niña todorisas, la cafetera Nespresso detrás de todos ellos), el amigo que te avisa que ahora es Product Developer por el LinkedIn, los que comparten vídeos del PlayGround, el que enumera los beneficios de ser freelancer en Bali o escribe #sunnyBarcelona debajo de una foto con portátiles Mac y canastas de frutas.

 

 

Es la “generación de los trabajos líquidos”, la de Uber, Infojobs, Glovoo, Netflix, Teds, Samsung Smart Girls, Yorokobu, la Ayahuasca, los clubs de Swing, los Concept Stores, Wes Anderson, Emma Watson, Bukowski, Murakami, los bunkers de El Carmel, el Primavera Sound y todos sus homólogos, el yoga en la playa, los grupos de Whatsapp con títulos graciosos, los recitales de poesía, los Erasmus en Praga, la Play 4 y Resident Evil, “El Guardián del Centeno”, las zapatillas de senderismo del Decathlon, las películas de los hermanos Weinstein, el frapuccino, los rollers, bicing y lo macrobiótico, Cuevana2, Gnula, Pordede y PopCorn Time.

 

Una nada flotante en aguas des-ideologizantes pero sin profundidad. Aburrida de sí misma. Neo conservadora. Hueco previsible y brillante:

 

Como los palillos de restaurant japonés falso en El Raval

 

Como el Karaoke

 

 

Como los casamientos en casas rurales

 

Como los festivales de música electrónica en islas mediterráneas

 

Como el amor fanático por los caninos y sus fotos de “búsqueda desesperada”

 

Como el humor de Los Morancos, Juan Mota y Bertín Osborne

 

Como los fanáticos de “El Discurso del Rey

 

Como los cursos online de Management, micro gimnasia y Escritura Creativa

 

Como el feminismo de Anna Morgade

 

Como el progresismo de Jordi Évole

 

Como el multiculturalismo de Che Sudaka

 

...

 

La generación cabify es el futuro. Pero ellos son sólo presente; rápidos, higiénicos, eficientes, indudablemente liberales, directos… el parking del Ikea es su casa.