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Inma Mulet, cuando naces para enseñar

Estefanía Jiménez - 16/01/2016

Inma Mulet, cuando naces para enseñar

A Inma la descubrió una amiga. Le dio al play y esa chica de 18 años fluyó más de la cuenta. Hasta el punto de que 2 años después, era ella la que apretaba el play y descubría nuevos talentos del baile en las islas. A partir de ese momento no ha parado. En 2004 realizó un curso intensivo con profesores internacionales de la altura de Lauren Courtellemont, Mary  Cebrián o Dante Harper. Participó en el campeonato Internacional de Casino Mallorca. Asistió al curso de Instructor Dancer and Hip Hop en Orthos. Desde 2009 es profesora y coordinadora en la Academia de Baile de Marratxí. Desde 2011 es profesora de Funky Hip Hop y Zumba, en la Academia Top Dance. En el año 2014 fue bailarina del programa "LALALA" de IB3. Coreógrafa de bailarinas en K1 World Max, evento de artes marciales de nivel mundial. También ha participado como bailarina en anuncios publicitarios.

 

¿Cuándo te empezaste a interesar por el baile? ¿Hubo algún hecho simbólico que te despertara tu pasión?

 

Yo empecé en el mundo del patinaje, pero siempre me había gustado bailar. Un día, cuando tenía 18 años, estaba con una amiga en un local. Ella me puso música y me pidió que bailara. Al verme bailar, me dijo que le encantaba, que lo hacía muy bien. Esa opinión me despertó el gusanillo por el baile y me apunté a clases. Después de dos años, empecé un curso de instructora y hasta ahora.

 

¿En qué te inspiras para la creación coreográfica?

 

A mí lo que me inspira es la música. Ella es la que me dice lo que tengo que hacer. También mis alumnos, el momento que vivo o lo que estoy sintiendo.


¿Hay que tener talento o todo se puede aprender?

 

Yo creo que en vez de hablar de talento, se debería hablar de pasión. Hay que dejarse llevar por la música, por lo que ella te inspira en cada canción, disfrutarla mientras la bailas. En ese instante sólo estás tú y la música, a eso se le llama pasión. Teniendo pasión, todo se puede aprender. No diferencio entre un pato mareado, de un crac del baile, cuando una cara refleja sentimiento. A veces prefiero una persona que transmita bailando, que disfrute, independientemente de cómo interprete la coreografía.

 


Un consejo para quien quiera dedicarse a esto...

 

Estar seguro de que el baile es lo que te hace realmente feliz, porque es una profesión muy complicada. Dedicarle muchas horas, usar la imaginación, sentir lo que haces. Que no te influya lo que opinen los demás de ti, sino luchar y seguir siempre adelante.

 


El mejor momento y el más difícil.

 

Lo mejor es salir al escenario, no importa el tamaño de éste, si es en televisión o en las fiestas del  barrio. Sentirte la protagonista y poder demostrar lo que haces. Los aplausos de la gente cuando disfruta y te valora...sin duda, para mí ese es el mejor momento. ¿Lo peor? Los preliminares a la actuación, los nervios. La verdad es que se pasa mal muchas veces. Pero la recompensa es tal, que si haces balanza los buenos momentos anulan todo lo malo que pueda haber. 

 


¿Quiénes han sido tus influencias?

 

Todos los profesores que he tenido, me hayan gustado más o menos, me han aportado algo que luego he podido utilizar a lo largo de mi carrera. Ellos han sido una gran influencia. No solamente me han enseñado diferentes estilos de baile, sino que he aprendido mucho de sus distintas formas de ver la vida y sus filosofías. Estos profesores me han llegado a través de la emoción que transmitían bailando.  

 

Y tú, ¿qué intentas transmitir en tus clases?

 

Sentimiento. Conducirlos a lo que yo misma estoy sintiendo en ese instante. Los bailarines somos intérpretes. Cada canción, cada baile, tiene una historia. Que sientan lo que cuenta esa historia, ya sea provocación, melancolía, dulzura... Lo que más me importa es que en mis clases se sienta lo que se está bailando.

 


En el mundo del baile se conoce que existe mucha competitividad. ¿Cómo has vivido tú este tema?

 

Siempre he intentado mantenerme al margen de todo eso. La única persona con la que tengo que competir es conmigo misma. Siempre va a haber personas a las que no les gusta tu trabajo, pero es que el baile es algo muy subjetivo. Por eso hay que tener seguridad en uno mismo, estar contento con lo que haces e intentar mejorarte siempre, pero a ti, no en comparación con otros. Para mí el baile supone una creación artística, sin obligaciones, por eso siempre me he mantenido al margen de las rivalidades. 


¿Dónde te gustaría bailar y con quién?

 

Me encantaría compartir escenario con Beyoncé. Es una mujer espectacular, una artistaza de los pies a la cabeza. Baila y canta genial, todo lo que hace lo hace oro. Siempre que bailas una canción de Beyoncé, te sientes preciosa, esa es su esencia. Todo lo que hace lo convierte en feminidad, elegancia. Me encantaría....

 


Actualmente, ¿te encuentras inmersa en algún proyecto?

 

Sí, ahora estoy metida en bastantes cosas. Pero destaco la ayuda que quiero prestar a las personas que padecen una enfermedad como es la depresión. La depresión no sólo afecta al paciente, sino también a todas las personas de su alrededor, y no siempre los tratamientos funcionan adecuadamente. Para mí el baile siempre ha sido terapéutico, en el sentido de que puedes expresar tus sentimientos sin necesidad de hablar. A través del baile, las personas que sufren depresión no sólo expresan sus sentimientos sin necesidad de hablar, sino que se relacionan con otras personas.

 


¿En qué consistirá este proyecto?

 

Quiero contar con profesionales de la psicología, de manera que ellos puedan derivar a mi academia a las personas que crean que el baile les puede ayudar en el tratamiento de su enfermedad. Estamos en ello. 

 


¿Qué esperas de la vida?

 

Uy…es muy corto esto. Yo, simplemente, quiero ser feliz. Que las personas que están a mi alrededor estén bien, irme, en definitiva, sabiendo que las personas que quiero también lo hacen. Al final, lo que nos queda es el tipo de persona que eres.

 


¿Qué le aporta Inma Mulet a la vida?

 

Mucha locura. Me considero una persona muy alegre, muy positiva. Intento sacar siempre algo bueno de todo, aprender de todas las cosas. Creo que la vida conmigo tiene mucha positividad, mucha energía y alegría. Siempre que puedo intento hacer reír a la gente que tengo al lado. La vida se mide por cuántas risas consigues al día. 

 

 

 

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