[CRÍTICA] ‘Kong: la Isla Calavera’, otro día en la oficina para el salvador

13/03/2017

[CRÍTICA] ‘Kong: la Isla Calavera’, otro día en la oficina para el salvador
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[CRÍTICA] ‘Kong: la Isla Calavera’, otro día en la oficina para el salvador

Reinventar personajes que ya están muy manidos en el mundo del cine conlleva asumir y contar con los riesgos de las dichosas, odiosas, comparaciones. Cuando se trata del gorila gigante King Kong, esa responsabilidad es mayor, dado que se está intentando alterar a un animal que forma parte de la historia del cine, con letras mayúsculas.

 

Peter Jackson triunfó en 2005 con su versión mega-dimensionada del enamorado animal, pero muchos cinéfilos acabaron torciendo el gesto ante un poco de “más de lo mismo”. Kong tiene una historia, antes de subirse al Empire State para sacrificarse por su idolatrada mujer rubia platino.

 

Eso fue lo que llevó a Legendary Pictures a plantear un nuevo enfoque dentro de este universo monstruoso. Debido a esto, se ha dado luz verde al proyecto “Monsterverse” que pretende acabar enfrentando al grandioso King Kong con el no menos legendario Godzilla. Todo se inició en 2014, con el renacimiento del lagarto radioactivo dirigida por Gareth Edwards (‘Rogue One: una historia de Star Wars’), con bastantes buenas críticas, aunque, en realidad, al finalizar la película, el regusto final era un tanto amargo.

 

Con ‘Kong: la Isla Calavera’ nos encontramos con el mismo problema. Gusta, a medias, entretiene, bastante, pero no convence. Queda claro que en este proyecto lo más importante es el tamaño pero, como en la vida, eso no lo es todo, porque se trata de dar placer y alcanzar cierto orgasmo visual (abusando de la metáfora sexual). En ‘Godzilla’ se creó un dinosaurio de dimensiones espaciales, casi interminable, para copar el mayor espacio posible dentro de la pantalla. El King Kong de esta nueva película convierte a sus anteriores parientes en figuritas de estantería, por lo que se prevé un enfrentamiento entre ambos monstruos que necesitará de pantallas IMAX duplicadas.

 

 

Con esta cinta se ha acertado en muchas cosas, pero se ha fracasado especialmente en escenarios donde más cuesta establecerse. Lo positivo que ha creado el director Jordan Charles Vogt-Roberts ha sido no perder mucho tiempo con las presentaciones oficiales, ni con los motivos por los cuales el hombre llega a la temida isla. El espectador asume que ya habrá tiempo de conocer las personalidades y facetas de cada personaje una vez se encuentren metidos en materia, ante el gran protagonista, por lo que se agradece no malgastar metraje en ese cometido.

 

La acción llega pronto, con dosis espectaculares de CGI estupendamente planeado y expuesto, sin excesivos vaivenes, ni mareos con la cámara. Se juega muy bien con las perspectivas desde los diferentes protagonistas de cada secuencia, dejando muy claro el lugar que ocupa cada uno en los distintos escenarios, para dar al público cierta sensación de vértigo que tan bien funciona en este tipo de películas. Ciertamente, se está alcanzando tal punto de perfección con los efectos digitales, que se corre peligro de acabar infravalorando un trabajo tan impecable como el que puede verse en esta película.

 

Los animales que conviven junto al gorila son realmente novedosos, lo que suma otro acierto más a la historia, alejándose de los dinosaurios que ya copan la saga ‘Jurassic Park’, y que se han añadido sin aportar nada en anteriores versiones del gorila más famoso del cine. Cada cosa en su terreno, para no engañar ni confundir.

 

 

El definitivo acierto se ha alcanzado con aquello que no se ve, gracias a la omisión total y absoluta del mundo civilizado exterior desde la imponente mirada de Kong. Se ha estrellado tantas veces contra el suelo neoyorquino que una vez quizás habría acabado por hundir tanto al metro de la ciudad como a la franquicia. Esta nueva historia estaba muy clara, por lo que si se hablaba de la Isla Calavera, había que centrarse en ella. De hecho, gracias a esto, los guiños al relato inicial cobran más sentido, produciendo mucha ternura, que no nostalgia.

 

 

El reparto es lo suficientemente jugoso como para disfrutar simplemente con la presencia de todos ellos. Samuel L. Jackson, Brie Larson, Tom Hiddleston, John Goodman, además del siempre estupendo John C. Reilly, tienen un talento fuera de toda discusión, así que solo faltaba ver cómo encajan sus personajes dentro del guion escrito para la ocasión. Y, esto, es lo primero que falla, porque Hiddleston parece ser el héroe principal, pero acaba eclipsado por una genial y convincente Larson (¡qué ganas de ver su aportación al papel de Capitana Marvel!), además de un genial, además de divertidísimo Reilly. Jackson, en su línea, aporta lo que se espera de él, aunque quizás exista al final del plato cierto sinsabor, dado que parece tener un personaje ya interpretado por él mismo anteriormente. Lo de Brie Larson no es una sorpresa, pero sí lo de Tom Hiddleston dado que es el actor más desaprovechado de la película, perdido todo el tiempo, e incluso fuera de lugar sin dar sensación de poderío, como se le presupone al personaje. Por otra parte, John C. Reilly es un gran actor, pero en estas lides se maneja como nadie, siendo un secundario de lujo para cualquier proyecto, y este no iba a ser menos.

 

El mayor pecado del largometraje es un aburridísimo segundo acto, sin constancia ni equilibrio alguno con respecto al primero y al final. Lo que empieza pareciendo por sorpresa una especie de ‘Apocalipsis Now’, salvando muchísimo las distancias, acaba convertido en un “¿Dónde está Wally” realmente prescindible, además muy mal escrito. Da la impresión de que el clímax inicial y el último caminasen por una dirección distinta a la del resto de la historia, llegando a confundir al espectador, que acaba preguntándose si no estará viendo una película diferente en cada acto. La confusión absoluta llega con una serie de participaciones por parte del protagonista absoluto, Kong, dentro de ese fallido metraje en el cual parece que encontramos ante otro animal. No hacía falta mostrar el lado “humano” o solidario del rey de la isla, porque todos somos de su equipo y es innecesario que se nos recuerde a quién debemos apoyar. Con ‘Godzilla’ (2014) sucedía algo parecido, dado que se echaba mucho en falta más metraje del monstruo, en detrimento de sub-tramas humanas insípidas.

 

Es muy sonrojante encontrarse al Señor Kong de paseo por la isla como si se tratase de una patrulla canina gigante. Uno llega a pensar que no es descartable acabar viendo cómo acude al “súper” para hacer la compra de la semana, dirigiendo el tráfico o bajando a algún gato atrapado en alguna copa de los enormes árboles de la isla, mientras debajo de uno de sus brazos sujeta el periódico del día.

Ciertamente, se ha acertado con la idea de centrar por completo la historia en la casa del Rey Kong, pero se ha fallado en los complementos de la historia estrepitosamente. El público no acude a ver ‘Kong: la Isla Calavera’ para presenciar dramas morales ni sufrir con las desgracias de la guerra, o el impacto de la misma en los que la combaten. Para eso ya hay otros productos. A las salas de cine que proyectan esta película se entra con el objetivo de ver un gorila gigante dejando títeres sin cabeza, arrasando todo, y partiendo columnas vertebrales de sus enemigos.

El 22 de marzo de 2019 llegará ‘Godzilla: Rey de los Monstruos’, y el 29 de mayo de 2020 el crossover definitivo, ‘Godzilla vs Kong’. Es de esperar una corrección de errores graves, aprovechando los espectaculares aciertos.

 

CALIFICACIÓN: 5.5 / 10

 

 

 

 

 

Dani  García
Dani García

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