La irreverencia de Hector Margaritas

17/10/2017

La irreverencia de Hector Margaritas
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La irreverencia de Hector Margaritas

Hector Margaritas (1992) es un poeta, fotógrafo y performer Chileno autodidacta. En su trabajo evidencia su sexualidad en múltiples formatos, ya sea escritural o en las otras disciplinas que se desenvuelve. Actualmente acaba de publicar su primer poemario, “Irreverente, de la libertad al erotismo” (SPAM! 2017) en el cual busca dejar en claro su mundo queer promoviendo los derechos LGBTI+ del país donde nació. Ha participado como cronista en medios digitales de Chile y Lima.

 

 

En tus poemas tiene una vital importancia la época escolar. ¿Cómo viviste aquella etapa?

 

Irreverente es un libro que se gestó durante cinco años de mi vida. Los primeros poemas son de mi adolescencia. Debo de haber tenido diecisiete años cuando empecé a retratarme a través de la poesía y sus lagunas. Estudiaba en un colegio que era católico, lo gobernaban monjas. Salir del closet es difícil, entonces a mí, al igual que a muchas amigas, me costó volver a parirme y abortar tantas normas sociales con estructuras que no sirven de nada. Fue una época de aprendizaje y por ello mismo fue que los incluí. La adolescencia es uno de los procesos más complejos de un ser humano. En ese tiempo pensaba, "ojalá leer alguna novela o poemario donde se retrate mi colitud" y es verdad, el lenguaje es tan amplio y diverso que a más de alguna chica o chico gay les puede ayudar leer ese pedacito de cielo que un día, en lo lejano, escribí.

 

Tu poesía rezuma un eco de lucha ancestral sobre las relaciones homosexuales, tumbando las barreras sociales que todavía no asumen ese rol vital del género

 

Absolutamente, es decir, siento que todo este taparse de ojos de la sociedad tiene que ver porque fuimos colonizados, y dentro de ello se formó una franja enorme donde muchas tradiciones se perdieron u olvidaron. Para mí, como escritor, es muy importante dejar en la palabra lenguajes olvidados, rehacer nexos, tradiciones, entablar nuevas ideas, hacer ruido. Mis poemas contienen ese tinte ancestral, sí, es verdad, porque no quiero llamarlos “de extraños” si milenariamente han existido las mismas prácticas que se tapan en la actualidad y quedamos unas cuantas besándonos escondidas entre paredes o criando a perros porque a algunos allá, en la camarita mentirosa, no les parece.

 

 

Haces una crítica implícita a la iglesia en donde platicas sobre relaciones entre curas y chicos. ¿Qué papel crees que juega la iglesia después de los escándalos sobre violaciones que asolan la institución?

 

Es horroroso como la iglesia sigue escondiendo y tapando los crímenes de pedofilia bajo sus sotanas. Yo no lo soporto. Bajo ese contexto me atreví a denunciar estos actos a través de la poesía porque es necesario que las personas dejen de creer y de repetir las mentiras que les dice un hombre con un vestido feo y una cruz culposa. Cuando escribí, "Yo no soy San Sebastián" hubieron unos chicos gays que me pidieron respeto porque era el santo queer. Me dio pena. Qué lastimoso debe de ser sentirse reflejada por un santo que murió culposa con flechas en su cuerpo. Hoy en día existen referentes mucho más valientes y audaces dentro del mundo LGBTI+ para conmemorar. Es necesario darle una segunda vuelta. Muy. A veces me pongo a pensar en ello y creo que es justamente el motor que les impulsa a homo/transfóbicos a llamarnos minorías, puesto que la religión siempre ha segregado todo tipo de diferentes, no hay que engañarse. Ya no. Hoy no.

 

En pleno siglo XXI sigue el tabú sobre la sexualidad de forma en que consumimos violencia y sexo a diario en la tele y redes sociales pero luego la opinión pública o los vecinos apalea esa actitud cuando les toca de cerca

 

Son estereotipos. A mí no me molesta el porno, por ejemplo. Es un acto súper íntimo y hay tantas maneras de consumirlo. Creo, eso sí, que la internet es una plataforma muy violeta y sexista. A la vez amplia y de doble filo. Hay que manejarla teniendo en cuenta lo que uno está visitando. La televisión siempre se ha encargado, o al menos acá en Chile, de hacer un objeto risible la homosexualidad o a las mujeres con esas propagandas falsas.

 

 

La figura de la Madre se hace voz en tus versos. ¿Has tenido el apoyo de tu familia en el momento de declarar tu verdadera identidad?

 

Sí, claro. Igual, bueno, yo no debería de escribir esto de mi libro, se enojaría conmigo. A veces siento que Irreverente tiene vida propia desde que lo escribí y hay secretos (o nombres) que sólo sabemos él y yo, pero bueno, no todo lo escrito es mi biografía. Durante los años que nos escribimos – irreverente y yo– investigué, o no sé si precisamente es eso, sino que iba escuchando las anécdotas que me secreteaban mis amigas a medida que se asumían. A una de ellos, su madre, por ejemplo, no logró  recibir bien su homosexualidad ni la ETS por la que fue descubierto de su closet en un SAPU del sur de Chile. Entonces su historia me pareció necesario escribirla en un poema que se llama “Manifiesto margaritas” bueno, no sale su nombre, ni nada, pero son vivencias, como un país, algunas no tenemos memorial y nos vamos olvidando de los hechos que van pasando conforme los días se disipan. Mi madre, por otra parte, encuentra bizarro que haya escrito de mi vida sexual (la última parte de mi libro) pero al final, le dije, “yo puse el culo y la letra, es mi tema gaia.” Se ríe, nos entendemos siempre. Ella ama a Juan Gabriel y, en el fondo, ama tener un hijo tan chica y chico como su cantante favorito. Saca fotos, es seca, me gustaría prontamente mostrar su trabajo. Somos muy amigas. Muy. Muy.

 

 

  

Chile parece que vive un momento de efervescencia cultural. ¿Cómo vives este momento tan destacable?

 

Igual eso es verdad. Pero en Chile sucede un hecho muy trágico, bueno, yo pienso que en todas partes es similar: arte burgués. Mostrar(se) en galerías o librerías importantes. Hay que destacar que actualmente existen muchas editoriales independientes que ayudan a promover a chicxs que recién estamos empezando y que no contamos con el dinero o con los soportes de difusión más importantes (TV o Webs nacionales) que son las que contienen más dinero al momento de pagar a artistas. Sin embargo, muchxs hoy por hoy optan por comprar fanzines o asistir a eventos no tan “pitucos” .
Soy un convencido de que el verdadero arte no está en galerías o museos importantes, sino en las calles, ferias independientes, bares under, etc. Mi trabajo comenzó siendo muy privado y poco a poco fui adentrándome a una corriente diversa o queer que está en estos sectores. A las personas les gusta, apoyan mi trabajo. Eso me tiene muy contento.

 

¿Qué consejos les darías a aquellas personas que en una etapa tan dura psicológicamente como es la escolar, sufren el acoso de sus compañeros por motivos de su sexualidad?

 

Que la soledad hace crear, que el remedio no es cometer suicidio sino suicidar esas banderas impuestas, matar desde una revolución interna y después comenzar a hablar, no quedarse calladx, gritar si es necesario, siempre hay alguien ahí calladito esperando a que uno se siente, tirite y hable, todo se soluciona con un abrazo. ¿sabes? Hace poco fui a entregar un poemario a Metro Rodrigo de Araya, a un chico de, no sé qué edad tendría, pero estaba de uniforme escolar y me leyó en la web un poema que se llama “Ronda Afeminada” me dijo que encontró como poder/ valentía luego que lo hubo terminado. Yo no me acuerdo bien el porqué de haber escrito ese poema, pero después de años y años llegó la respuesta po. Salvar a alguien en un metro de Stgo, nos abrazamos y le dije que todo iba a estar bien, “que camine como modelito o le mire las piernas a sus compañeritos en Ed. Física. Que sea girasol luminoso” Todo esto cuesta al comienzo po, o sea, es que ¡las etiquetas son tan naturales! Todo se etiqueta hoy en día y si no quieres pertenecer a ese grupo, porque en verdad no pertenecís no más, eres cruelmente abatido. Hace poco a Chile llegó el maldito “bus de la libertad” atentando verbalmente a nuestros chiquitxs trans por varias ciudades del país. ¿qué maldad existe en ello? Me gustaría abrazar a cada unx de los que ahora mismo pueden estar preguntándose por qué, por qué, por qué. De verdad. Pero no puedo, quizás por eso escribo.

 

 

Tu mensaje arde en esos labios que saben de ocultar un manotazo o de jugarse la vida llevando tacones. ¿Qué tipo de relación observas en los [email protected] que ven tu obra o entre los compañ[email protected] del gremio?

 

¡¡¡AH. NO LO SÉ!!! Es que como escribí más arriba a las personas que me encuentro, y que no conocía hasta ese momento, me dicen que les gusta lo que hago, ya sea el libro, las fotos, o alguna performance que han visto de mí. Pero no creo que sean todos po, debe de haber alguno que no le gusta nada, y es totalmente normal, unx escribe de acuerdo a sus vivencias y las mías son estas. Es natural. Yo estoy dispuesto a escuchar diferentes tipos de opiniones, es parte de mi trabajo.

 

 

¿El sexo al poder?

 

Más allá de un poder, yo siento que es una necesidad biológica po, o sea, uno debiese de sentirse totalmente a gusto con su cuerpo. Hablo desde una brecha gigante que atraviesa de sexualidad hasta el acto mismo sexual. Es terrible cuando hay una dominación, uno se da cuenta, a los hombres les gusta mucho dominar en la cama, entonces ahí hay que estar bien alerta y dejar que eso no pase. Me acuerdo que hace como dos años atrás, tenía veintitrés, me enamoré de un chico totalmente manipulador, lo justificaba mucho, y me sentía muy Ofelia, hasta que logré terminar esa relación y me quedó como único legado suyo, escribir. Sufría mientras escribía. ¡Fue terrible! No podía creer cómo, una cola como yo, que en sí sabe y entiende su cuerpo como un manifiesto, pudo haber vivido ello. Poco a poco, me fui dando cuenta que no era el único, que tuve amigas que silenciadas recibieron golpes, o adicciones terribles por sufrir de mala manera en el amor. No sé si una se olvida de sufrir por ese imbécil que te deja yerta, ido, porque después viene la rabia, las ganas de matarlo, pero poco a poco sí, hay un momento en que la autocompasión ya no sirve. Comienzas hacer tu vida y te das cuenta que ganaste muchas “UP” ahah. Te vuelves invencible y así en adelante. Escribir mis poemas sobre sábanas - sexo, sobre sufrir - volver a caer, me fue necesario para conocer mis oleajes y, lo principal, saber que me encanta la poesía homoerótica. En eso estoy ahora. Puro escribiendo desde el culo y el corazón, rememorando(me) en cuerpos nuevos (o antiguos) No sé, un adelanto de lo que se vendrá próximamente –menos debía de haber dicho esto – pero también me gusta la desnudez verbal.

 

 

 

 

 

Antonio Carbonell Baranda
Antonio Carbonell Baranda

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