La Sociedad del Espectáculo

20/03/2018

La Sociedad del Espectáculo
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La Sociedad del Espectáculo

Si es que siempre fue así y hoy no es la excepción, últimamente la gente vive (con vivir me refiero a todos los actos del vivir: escribir, vacacionar, cantar, bailar, hacer) para mostrarse ante los demás. Este muestreo no es simple: es una performance que se hace buscando un objetivo, al menos: mostrarse ante los demás como Uno quiere hacerlo.

 

¿Qué signica esto? Se persigue una imagen de Uno y desde allí la proyectamos hacia los demás, otorgándoles a conocidos y desconocidos una enorme importancia. Ejemplos hay por todos lados: selfies de la compañera que se fue de vacaciones a Baleares, del voluntario en Perú, del ex con su grupo nuevo de trap, de la mascota de tu hermana... ¿Podemos decir que es una impostura? O, simplemente, ¿una influencia de las redes sociales y la Comunicación en nuestras vidas?.

 

Yo creo que más bien se relaciona con una tensión, un conflicto que se desencadena entre el Deber, el Poder y el Querer. Entre estos tres hay una interacción que, redes mediante, dialogan para producir lo que llamábamos una Performance de Uno. "Debemos" ser algo (profesionales, serios, modernos, religiosos, cariñosos, buen padre o madre...); "Podemos" ser o no serlo (aquí el Coaching nos machaca con lo interno, o sea, nosotros mismos como límite, y la Universidad con el Contexto, es decir, lo externo y las relaciones materiales); y finalmente, "Queremos" (¿queremos?).

 

Las tres pulsiones, lejos de gestionarlas mediante modernos cursillos online de "management de la mente", nos sobrevuelan y tensionan porque allí conviven la Ideología, la Ética social y los propios Deseos. Podríamos vincularlos si quisiéramos: la Ideología se relaciona con el Deber (debemos ser competitivos en un sistema capitalista; debemos tener hijos si somos religiosos; debemos no eructar en la mesa si vivimos en Occidente); la Ética con el Poder (podemos fundar la República y quitar la Monarquía; podemos no sentirnos culpables por el divorcio de nuestros padres; podemos no seguir comprando en grandes almacenes y apoyar la economía local; podemos perdonar y abandonar nuestro ego si nos dejan); y los Deseos con el Querer (quiero y siento que soy transexual; siento que quiero irme del país; quiero sentir su abrazo de nuevo a pesar de estar distanciados; deseo una educación para mis hijos diferente).

 

 

La tensión, sin embargo, hace que las fronteras entre ellas se disuelvan, y así tenemos Deseos que No Pueden porque no Deben (quiero unas vacaciones de mis hijos e irme con mi amante), Deberes que No se Desean (debes estudiar ingenierías y no bellas artes porque no hay trabajo en el arte); y Poderes que no se Quieren (puedes quedarte en ese puesto de trabajo seguro y subir de sueldo, pero quieres irte y hacer lo que realmente te gusta). El mostrarnos, lo que llamamos al principio "performance", viene a sintetizar, de forma compleja, esta tensión entre Deber, Poder y Querer, o entre la Ideología existente, la Ética hegemónica y los Deseos (in)conscientes. Así que, la próxima vez que veamos una selfie de nuestra prima en la discoteca rodeada de amigas o nuestro jefe tomándose un frapuccino, recordemos que la sociedad del Espectáculo no son sólo ceros y unos.

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Luchino Sívori Luchino Sívori Luchino Sívori

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