La Tapa

La Tapa

El buen tapeador no come, el buen tapeador tapea, jamás confunde el tapeo con el almuerzo o la cena. El tapeo cual Dios manda no devora a boca llena, nunca jamas se atraganta, simplemente picotea” (Oda a la Tapa)

 

España no solo es el país líder de la UE en consumo de cocaína, si no que también es el país con más bares de todo el planeta. Los datos no mienten, tocamos a 175 establecimientos por cabeza con 260.000 locales repartidos a lo largo y ancho de nuestra geografía. Ya sea el café con leche con churros o porras matinales, la copita de sol y sombra del currela, esa cañita con tapa del mediodía, el cafelito de después de comer o el copazo de última hora, en este país la visita al bar es prácticamente una religión.

 

Pocos bares quedan ya que no pongan algo para empapar, por eso hoy queremos hablarles de La Tapa, esa gentileza de la casa que antecede a la borrachera, a veces ambrosía para el paladar y otras puerta de entrada al infierno de la salmonelosis.

 

Prepárense pues. para un recorrido a lo largo de este fascinante mundo donde viajaremos hasta Madrid para ponernos ciegos de patatas bravas para a continuación bajarnos hasta Castilla la Mancha donde rebañaremos pan en la grasa de unas sabrosas Guarras con chorizo.

 

EL POLVO DEL REY FELÓN

 

Pero antes de iniciar este recorrido, hagamos algo de historia; Nos encontramos en el año 1823 bajo el mandato del Rey Felón, o lo que es lo mismo, el cretino de Fernando VII. Cuenta la leyenda que yendo de camino a Cádiz, el monarca solía parar en una venta llamada Ventorrillo “El Chato” a remojar el gaznate con vino de la región. En una de estas paradas observó que del techo de la venta caían motas de polvo que se iban depositando sobre su copa de vino. y en viendo pasar al propietario de la venta y haciendo gala de la legendaria campechanía borbónica, el rey gritó al mesonero ;- ¡Eh Chato tápamelo!- Presto el ventero agarró una porción de queso para cubrir del polvo la copa del monarca. Se cuenta que tan entusiasmado se quedó el Rey ante esta ocurrencia, que desde ese día cada vez que iba a la venta pedía el vino con su ración de alimento, y de esta manera se popularizó lo que hoy dia conocemos por tapa. Así pues, tuvo que ser el rey mas liante, cerril, torpe y reaccionario de la toda la dinastía borbónica el que pusiera de moda las tapas que hoy en día nos sirven en los bares.

 

 

 

DEL TORREZNO A LA CUADRATURA DEL CERDO

 

En este país hay tantos tipos de tapas como de bares, y es que en el mundo de la glotonería no hay desigualdades. Del bar guarripando de polígono y sus grasientos Torreznos al aceite de colza a los Ferreros de Queso a la Flor de Esgueva de exclusivo club de Golf, pocos bares quedan ya donde no se sirvan unas tapitas; las hay de todo tipo de sabores y con originales nombres, las Pichas de Gato, los Mejillones Cabreaos, las Banderillas, las Alitas de pollo en salsa Chimichurri, Porras del Mayoma o Zapatillas de Bechamel son algunos ejemplos, recetas sabrosas, servidas en abundancia gentileza de la casa. Es pues un hecho, que hoy día en este país un borracho podría ir desde Gibraltar a los Pirineos saltando de bar en bar y engordar cuarenta kilos sin necesidad de pisar un supermercado.

 

Se da la circunstancia de que todavía existen bares que no ponen tapa, estos por la racanería del dueño, están condenados al cierre. Prueben si no a pedir algo para picar en este tipo de establecimientos y pronto verán alzarse el dedo índice del propietario señalando la máquina expendedora de aceitunas en lata. A esos bares no se suele volver, así que si su intención es tomarse un tercio o caña y ponerse gocho de comer, evite este tipo de locales, sus terrazas son un páramo de desolación donde solamente circulan bolas de broza seca conducidas por el viento.

 

 

GASTRO -POSTUREO

 

A tenor de tanto programita de ultraviolencia gastronómica en la parrilla televisiva, la tapa ya no es lo que era, y para prepararnos este artículo nos dejamos caer por un popular barrio madrileño, donde en la puerta de un Gastro Bar pudimos escuchar a una joven pareja de Hipsters ese comentar;- “Oyess Zoe, tienes que probar la tapita de Mollejas, tiene un toque super cañalla, y aunque se basa en lo tradicional, tiene una pegada en boca transgresora y desenfadada... es muy Rockanroll”.

 

Ya ven, con tanta sinfonía de sabores, fusiones imposibles, aquí ya no queda ni el respeto por la casquería tradicional, de bote en bote se ponen los fines de semana los bares regentados por personas asiáticas donde en un alarde de fusión extrema pueden degustar cosas como Gallinejas Won-Ton con anacardos o Rollitos de Entresijos Agridulces en cama de flor de loto.

 

TAPA LA BARATA

 

Mucho tienen que aprender de nosotros los turistas que vienen aquí a visitarnos. Con tanta noticia sobre la Spanish Recesion como les cuentan en los informativos, en la UE imaginan que vivimos en un país lóbrego y miserable como de novela de Dikens donde niños pálidos atacados por la tuberculosis deambulan por las calles vendiendo manzanas por un penique, pero en lugar de eso se encuentran las terrazas abarrotadas de gente guapa riéndose a mandíbula batiente mientras comen y beben como si el mundo se fuera a acabar mañana. Y es que en este país vivimos en una eterna hemorragia de diversión y cultura, y no por nada las vistas al Museo del Jamón van muy por encima de otros como el Reina Sofía, el Prado y el Thyssen- Bornemisza que como no ponen tapa ya no va ni el tato.

 

En todo este pandemoniun de tapas y cañas, no paran de proliferar nuevos modelos de negocio. El último grito son los bares de Tapa Low Cost donde por tan solo un leuro podemos disfrutar de una caña de cerveza catalano - independentista (Moritz) con una ración de tortilla española hecha con huevina y patatas peruanas del Mercadona, si ésta no es la fórmula calidad-precio que venga dios y lo vea.

 

 

EL RIFIFI ERASMUS

 

Bien, pues hasta aquí hemos llegado, les hemos hablado del pasado y del presente de la tapa pero...¿qué le depará el futuro a este nuestro codiciado manjar?. No importa viajar en un DeLorean para vaticinar lo que está por venir. Nos encontramos en alerta máxima y los días de vino y rosas de la tapa están llegando a su fin, París, Londres, Atenas o Berlín son lugares donde ya existen bares donde sirven la Tipical Spanish Tapa, y nosotros gastronómicamente hablando ya estamos viendo que va a pasar lo mismo que con la Pizza o el Donner Kebab, cualquier indocumentado desvirtuará el producto hasta llevarlo a la mínima expresión, abaratando costes y utilizando productos de mala calidad hasta prostituir nuestra gastronomía hasta límites insospechados. ¡Ya nos han robado la tapa! como en su día hicieron con la fregona o el chupa-chup, porque de puro idiotas y de tan buena gente que semos, no aprendemos.

 

Antes de rasgarse las vestiduras piensen que finalmente lo realmente dramático de este hecho, es que no ha sido culpa de nadie mas que de nosotros mismos. La tapa que tanto nos identificaba era un secreto a voces, no lo vimos venir, baste ver con que buena voluntad enseñamos a preparar la tortilla española a esos estudiantes extranjeros de beca Erasmus que compartían habitación con nosotros para darse cuenta que hoy por hoy hasta un estudiante danés en Barcelona está perfectamente capacitado para cocinarse unas migas con panceta y patatas panaderas antes de ir su examen de trigonometría en alguna universidad de la Ciudad Condal.

 

No queremos alarmarles pero estamos en peligro, ¿pueden inmagínar un mundo sin tapas de camareros tristes y terrazas vacías? , la gente no se movería de sus casas, y dejaría de relacionarse y por lo tanto de tener hijos, se diezmaría la población y viviríamos en una ciudad llena de viejos amargados y enfermos, ademas de pobres puesto que no cotizaría nadie, iríamos muriendo poco a poco, sería todo un holocausto. Debemos hacer algo y urgente, pero bueno como no queremos pecar de fatalistas, acabaremos nuestro reportaje como lo empezamos, con esa vieja oda a la tapa de aquel inocente poeta que pensó que nuestro mas profundo sentir culinario iba a durar toda la vida. Y ahora repitan con nosotros... ¡Vivan la mollejas y las banderillas, viva la tapa!

 

El tapeador es errante, es mudable cual veleta, sediento, mas no sedente, tiene sed, mas no se sienta. Es erratil mariposa es trasegante libelula que liba de flor en flor, o de taberna en taberna

 

 

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