Las Sinsombrero (V): Marga Gil Roësset

Las Sinsombrero (V): Marga Gil Roësset

La Sinsombrero Marga Gil nació en Las Rozas, Madrid, en 1908. Tras un parto complicado, los médicos le auguraron una muerte prematura, pero su madre consiguió sacarla adelante, más tarde nacerían sus hermanos Pedro y Julián.

 

Su hermana mayor, Consuelo, y ella fueron educadas en casa bajo la tutela de su madre. Les inculcó el gusto por el arte, les instruyó para ser cultas y crear sus propios cuentos, les enseñó a hablar cuatro lenguas, avivó sus deseos de viajar, visitar museos y asistir a conciertos.

 

 

A los siete años, Marga ya mostraba una increíble capacidad para el dibujo, y con esa edad escribió e ilustró un cuento para su madre. Su talento queda patente en la ilustración de 'El niño de oro', escrito por su hermana en 1920. Y en 1923, en París, las dos hermanas publican 'Rose des Bois'.

 

Con quince años comienza a dedicarse a la escultura. Víctor Macho, escultor español y precursor de la escultura contemporánea no quiso darle clases para no estropear su talento. De hecho, fue totalmente autodidacta, por lo que nunca se le han podido encontrar influencias.

 

 

Los críticos coincidían en calificarla como única, distinta y genial. Así, en 1930 presentó su obra 'Adán y Eva' en la Exposición Nacional.

 

Marga y su hermana eran grandes admiradoras de Zenobia Camprubí, traductora de Rabindranath y esposa de Juan Ramón JiménezSe enamoró del autor tras ser presentados en un recital de ópera, y realiza un busto de Zenobia para regalárselo.

 

Marga, creyó que por su juventud nadie le tomaría en serio, y que nunca podría conseguir a Juan Ramón Jiménez. Por ello, el 28 de julio de 1932, con veinticuatro años, se quita la vida, pegándose un tiro en la cabeza.

 

 

Justo antes le había entregado una carpeta a Juan Ramón pidiéndole que la abriera en ese momento. Dentro de esa carpeta el escritor descubrió el diario de la precoz ilustradora y escultora, en el cual le confiesa su amor por él. También dejó cartas a su hermana, a sus padres y a Zenobia. Juan Ramón Jiménez, impresionado, consagró a la autora en una de las semblanzas de sus 'Españoles en tres mundos'.

 

 

En 1933 se publicó un libro póstumo de canciones, con textos en francés y español de su hermana Consuelo, con música de su cuñado José María Franco y tres ilustraciones suyas, una de ellas se cree que fue imitada en 'El Principito'.

 

Su trayectoria impresiona por el cambio de género artístico papel, acuarela, tinta china, madera, etc, y de estilo, del modernismo a la vanguardia. En su corta vida desplegó su pericia como ilustradora usando tinta china y acuarela sobre papel, dominó la técnica del vaciado en escayola y bronce y consiguió la maestría en la talla de madera, llegó incluso a aplicar martillo y cincel a la piedra y el granito. Se instruyó por sus propios medios, fue aceptada en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes en 1930 y 1932. Su mejor escultura fue el busto de Zenobia.

 

 

En la ilustración combinaba modernismo y simbolismo, ilustraba los cuentos que escribía su hermana, y es uno de los ejemplos más duros y singulares del expresionismo español.

 

Antes de suicidarse intentó acabar con toda su obra, y en 2001 el Círculo de Bellas Artes, mediante una exposición y varios artículos de prensa, consiguió recuperar lo que quedaba de sus esculturas. Lo más dañado fueron las acuarelas y los dibujos en tinta china.