Las Sinsombrero (IV): Ángeles Santos Torroella

Las Sinsombrero (IV): Ángeles Santos Torroella

Ángeles Santos Torroella, fue pintora y artista gráfica española, contemporánea de la Generación del 27, y otro símbolo de las heroínas Sinsombrero. Iniciada entre el surrealismo y el expresionismo, evolucionó hacia el postimpresionismo con temas de paisajes e interiores.

 

Nació el 7 de noviembre de 1911, se inició en el dibujo y la pintura a los catorce años durante su etapa colegial en el internado de las Esclavas Concepcinisgas de Sevilla.

 

Dos años más tarde se traslada con sus padres a Valladolid, donde recibe clases del pintor italiano Cellino Perotti. Con dieciocho años pinta un óleo de gran formato que representa un extraño planeta surrealista al que tituló ‘Un mundo’. Esta obra, a día de hoy, se encuentra expuesta en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

 

 

Realizó un par de exposiciones en Valladolid, pero su fama se incrementa en 1929 tras participar en el Salón de Otoño de Madrid. Sumado esto a la publicación de un gran número de artículos sobre su pintura medio expresionista, medio surrealista, de la mano de intelectuales críticos como Jorge Guillén, Ramón Gómez de la Serna o Federico García Lorca, entre otros.

 

En 1931 realiza una exposición individual en París y participa sucesivamente en exposiciones organizadas por la Sociedad de Artistas Ibéricos en San Sebastián y Copenhague.

 

Expone como invitada en la exposición colectiva del Carmegie Institute de Pittsburg y en 1936 figura en el pabellón español de la Bienal de Venecia y en los Ibéricos de París.

 

 

En 1933 se trasladó a Barcelona donde deja de pintar al contraer matrimonio y dar a luz a su hijo Julián, coincidiendo además con que su estilo queda en entredicho al ser criticada y calificada de dura, debido a su expresionismo y un oscuro cromatismo.

 

Su regreso a la pintura lo hace de modo más dulce y dedicándose a los retratos e interiores urbanos y paisajes marítimos de la ciudad condal.

 

Su obra se puede dividir en tres etapas, coincidiendo con sus estancias en Madrid, Valladolid y Barcelona.

 

 

Al estallar la Guerra Civil Española se separa de su marido, quien se exilia a París, mientras ella se traslada a Huesca, donde es contratada en un colegio dirigido por religiosas para dar clases de dibujos.

 

En 1941 vuelve a exponer de manera individual en la Sala de Libros de Zaragoza, y en 1942 presenta su obra como invitada en la Exposición Nacional de Bellas Artes de la Ciudad Condal. En 1945 se traslada a Madrid, donde expone en dos centros: la Galería Estilo y en el Colegio Mayor de Santa Teresa de Jesús de la Universidad de Madrid. Ambas estuvieron compuestas por obras de distintos periodos.

 

En 1955 fue invitada a participar en III iré al Hispanoamérica celebrada en Barcelona. A partir de 1969 se inicia en el género de paisajes pintando las ciudades de París, Barcelona, Cadaqués y Sitges, donde se reconcilia con Emilio Grau, su marido. Todas estas obras fueron expuestas en la Sala Pares en 1974, junto a las obras de su etapa vallisoletana.

 

 

En 1975 su trayectoria se populariza gracias a exposiciones en la Sala Novell, en la Galería Dan al Set y en la Galería Multitud. En los años ochenta destaca su exposición antológica realizada en el Museo del Ampurdam, además de la publicación de un número monográfico en la editorial Cuadernos Guadalimar y una exposición colectiva en el Centro de Arte de Santa Mónica, titulada 'El Surrealismo en Catalunya'.

 

 

En 1992 la editorial De Buena Tinta publica la carpeta de serigrafías 'De Ángeles y Santos'. En 2003 Valladolid le realizó un homenaje con una exposición en el Museo de Arte Contemporáneo Español Patio Herreriano, donde se exhibió una importante selección de sus obras. Y en 2005 es distinguida con la Cruz de San Jordi.

 

Fallece el 3 de octubre de 2013 a los ciento uno años de edad, en su residencia de Madrid.