Reportajes Ernestina de Champourcín: Las Sin Sombrero (IX)

Ernestina de Champourcín: Las Sin Sombrero (IX)

Esta mujer Sinsombrero nació en Vitoria el 10 de julio de 1905, en una familia católica y tradicional, por lo que recibió una educación esmerada, en un ambiente familiar, culto y aristocrático, junto al resto de sus hermanos. Su padre era abogado de ideas monárquicas, con cierta inclinación liberal-conservadora. Su madre nació en Montevideo y era hija única de un militar, con quien viajaba frecuentemente a Europa.

 

 

A los diez años de edad, la familia se traslada a Madrid donde es matriculada en el Colegio del Sagrado Corazón, y además recibió formación por profesores particulares. No pudo estudiar en la universidad debido a la oposición de su padre, aun estando su madre dispuesta a acompañarla a las clases, para cumplir con la norma que existía por entonces para las mujeres menores de edad.

 

Tenía conocimientos de inglés y francés, y una gran creatividad, por lo que comenzó desde muy joven a escribir poesía en francés. De hecho trabajó como traductora para la editorial mexicana Fondo de Cultura Económica.

 

 

Creció leyendo a Víctor Hugo, Lamartine, Verlaine, San Juan De la Cruz y Santa Teresa de Jesús. Más tarde a Valle-Inclán, Rubén Darío, Concha Espina y sobre todo a Juan Ramón Jiménez, al que siempre consideró su maestro.

 

Los primeros testimonios de su obra poética son poemas sueltos publicados a partir de 1923 en diversas revistas de la época, como Manantial, Cartagena Ilustrada o La Libertad.

 

En 1926 María de Maeztu y Concha Méndez fundaron Lyceum Club Femenino, proponiéndose así concienciar a la unidad entre las mujeres. Ernestina se involucró en este proyecto encargándose de todo lo relativo a la literatura. Ese mismo año publica en Madrid ‘En silencio’ y le envía a Juan Ramón Jiménez un ejemplar, aunque nunca recibe respuesta.

 

 

Pero la casualidad hace que coincida con él y su mujer en la Granja de San Ildefonso, donde surgirá una gran amistad que le llevó a considerarlo su mentor.

 

A partir de 1927 comienza a publicar en periódicos como Heraldo de Madrid y La Época, donde trata cuestiones como la naturaleza de la poesía pura y la estética de la poesía nueva que trabajaban los jóvenes del 27.

 

Publica sus primeros libros en Madrid, ‘Ahora’, ‘La voz del viento’, ‘Cántico’ que le hace ser conocida en el ambiente literario de la ciudad. Además se percibe una evolución desde un Modernismo inicial a la sombra de Juan Ramón Jiménez a una poesía más personal marcada por la temática amorosa envuelta en una rica sensualidad.

 

Gerardo Diego la selecciono para su Antología en 1934.

 

 

Contrajo matrimonio en 1936 con el poeta y secretario personal de Manuel Azaña, Juan José Domenchina. Ese mismo año publica la que será su única novela ‘La casa de enfrente’, además escribió fragmentos de una inconclusa, donde narra sus trabajos como enfermera durante la Guerra Civil, ‘Mientras allí se muere’.

 

Durante la Guerra Civil Juan Ramón Jiménez y su esposa crearon una especie de comité denominado "Protección de Menores", preocupados por los niños huérfanos y abandonados. Ernestina se unió en calidad de enfermera, pero sus problemas con algunos milicianos le hicieron abandonar y entrar como auxiliar de enfermera en el hospital regentado por Lola Azaña.

 

El trabajo de su marido como secretario de Manuel Azaña los lleva a abandonar Madrid, iniciando un periplo por Valencia, Barcelona y Francia, hasta que en 1939, invitados por el diplomático y escritor Alfonso Reyes, llegaron a México, donde vivirán su exilio definitivamente. Allí, en un primer momento, Ernestina escribió numerosos poemas para revistas como "Romance y Rueca", pero sus necesidades económicas le llevan a centrarse en su trabajo como traductora para el Fondo de Cultura Económica y como intérprete para la Asociación de Personal Técnico de Conferencias Internacionales. Aun así es su etapa más fecunda, publicó ‘Presencia a oscuras’ en 1952, ‘Cárcel de los sentidos’ en 1960, y ‘El nombre de me diste’ también en 1960.

 

El matrimonio no tuvo hijos y sobrellevó el exilio de modo muy distinto respecto a su marido. Juan José no llevo bien la nueva vida y muere prematuramente en 1959, Ernestina por su parte llegó a tener fuertes sentimientos hacia su nueva patria.

 

En esta etapa, la religiosidad vivida en su infancia se agudiza, dando a su obra un misticismo hasta ese momento desconocido, publica ‘Hai-Káis espirituales’ en 1967, ‘Cartas cerradas’ en 1968 y ‘Poemas del ser y del estar’ en 1972. Ese mismo años regresa a España, lo que le supone vivir un periodo de adaptación en su propio país, de ahí surge ‘Primer exilio’ en 1978.

 

 

Los sentimientos de soledad y vejez fueron inundando poemarios posteriores ‘La pared transparente’ en 1984, ‘Huyeron todas las islas’ (1988), ‘Los encuentros frustrados’ (1991), ‘Del vacío y sus dones’ en 1993 y ‘Presencia del pasado’ en 1996.

 

La obra ‘La ardilla y la rosa (Juan Ramón en mi memoria)’ es una selección comentada de su correspondencia con Zenobia, realizada por Ernestina y publicada por la editorial Zenobia-Juan Ramón Jiménez.

 

Se podría considerar a Ernestina como la única mujer de esta generación en situación de igualdad con el resto de poetas.

 

Recibió el Premio Mujer Progresista, la Medalla al Mérito Artístico del Ayuntamiento de Madrid, y en 1992 fue nominada al Premio Príncipe de Asturias de las Letras.

 

La obra de Ernestina se puede diferenciar en tres etapas: la primera entre 1905 y 1936 con una poesía sobre el amor humano, con orígenes modernistas, llegando a una "poesía pura" muy próxima a la de Juan Ramón Jiménez; la segunda etapa transcurre en sus años de exilio en México entre los años 1936 y 1974, es una poesía que podría denominarse la del amor divino; y la tercera y última etapa a su regreso a España, 1974-19991, donde se intuye su nueva situación, el reencuentro con lugares conocidos, pero irreconocibles.

 

Fallece en Madrid el 27 de mayo de 1999.

 

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