Llegaste a las cuatro y media (Arroç Brut XXXI)

Llegaste a las cuatro y media (Arroç Brut XXXI)

La epifanía me golpeó en la cara y el cansancio no dejó que abriera los ojos. De todas formas no hacía falta, en esas horas en las que la habitación está inundada por pequeñas manchas circulares desenfocadas, poco se ve.

 

Intenté escribir lo que tu voz me decía, eras como un ángel susurrándome al oído desde un lugar indeterminado, soltando palabras que se materializaron en mis sueños hasta despertarme. En realidad no dormía, pero tampoco estaba despierto y estiré mi brazo para coger la libreta pero no estaba allí.

 

Tus palabras eran únicas, las necesitaba, las repetía en mi cabeza para no olvidarlas por la mañana pero aquello no pasaría. Siempre amanezco en blanco, se disuelven en el lago de mi subconsciente para nunca más manifestarse.

 

Palpando la mesa de noche encontré el móvil, su luz hizo que todo el espacio pasara a negro. Abrí “Docs” y descubrí que había un documento que decía “Epifanía de medianoche:”. Ya había intentado escribir, esa misma noche e intentar recordar si me había despertado antes hizo que olvidara tus palabras.

 

Y es por eso que te escribo este texto, vuelve, sea la hora que sea; prometo estar atento y no dejarte escapar.




Los relatos de Pato Conde

Foto de portada: Marina Cánovas