Lo popular vende

Lo popular vende

Qué tienen en común 1- postear un comentario a favor del burkini y el regetón en Facebook; 2- bailar cumbia colombiana en las fiestas de Gràcia a las 2 de la mañana; 3- pedirse un White Russian en un bar céntrico de Sol y 4- poner cara de circunstancia cuando alguien menciona a Ernesto Laclau. Una sola cosa: son todas manifestaciones de una nueva moda entre las clases media-alta (cultural) y media baja (material) entre los jóvenes de algunas ciudades españolas, la moda del “europeo nac & pop”.

 

Si últimamente han asistido a algún recital de poesía joven en Ciutat Vella en Barcelona, o a un concierto “alternativo” en la Alameda de Sevilla habrán podido observar a qué nos referimos cuando decimos que Lo Popular Vende; seguro que vuestros oídos se deleitaron en alguna ocasión con frases en forma de verso del Gato Pérez en medio de textos solemnes, o vuestros ojos disfrutaron al menos una vez de videoclips en loop de goles de Maradona contra la selección inglesa mientras la voz en off de Eduardo Galeano nos deleitaba con su acento uruguayo acerca de los males de los Sin Tierra, o sus pies, cansados de tanta chancla declathonera “barata y austera” (la empresa francesa es experta en esto de trasvasar clases) caminaron por alguna calle con esa típica consigna en contra de la Gentrificación del barrio y a favor del bar “de Manolo” (en Catalunya lo denominan “KM 0”, una manera más sutil y guai con tintes nacionalistas).

 

Mujeres, Hombres y Viceversa

 

Todo esto son expresiones novedosas que se pueden encontrar sin irse muy lejos de la ciudad; de hecho, como bien muestran las revistas online de moda plagadas de reportajes sobre el Trap en España, los suburbios de París y Chicago se han adentrado ya en nuestras socialdemócratas realidades. Significa esto que el regetón ahora sí nos representa?.

 

Decía el intelectual palestino Edward Said que a lo largo de la Historia Occidente se había formado en contraposición a Oriente, y que la articulación de una sociedad, proceso de apropiación mediante, se daba siempre antagonísticamente, en una suerte de relación de tensión (cuyos máximos se expresan a través del odio, el racismo, etc…). Hoy esto puede llegar a darse de forma en apariencia inversa, como lo muestran los ejemplos mencionados, pero si prestamos atención los procesos de apropiación por parte de los mismos de siempre (mayoritariamente urbanitas, blancos, con educación universitaria, de familias con perfil profesional) no distan mucho de los de antaño.

 

El problema no es esta apropiación misma –proceso inevitable de mímesis y formación ya estudiadísimos por la Sociología y la Antropología cultural-, sino que mediante la moda se apropia y se reproduce desviando el conflicto político inherente de esos discursos (sí, los gritos de Mujeres, Hombres y Viceversa son políticos). Muchas veces, aunque nos hagamos los distraídos bañados en progresismo yoghurt, esos contenidos nos lanzan a la cara verdades que nos desafían vitalmente, políticamente.

 

 

Son precisamente ellos, lo que los Estudios Culturales denominan “cultura popular”, los que reflejancon sus propias contradicciones los diversos malestares, inquietudes, intereses, incomprensiones, cuestionamientos que se reproducen diariamente en los barrios de Sant Adrià de Besós, Las Mil Viviendas o Vallecas, y que los coffee stores del Born o Malasaña “acomodan” agradablemente bajándoles el volumen o insertándolos en medio de un poema a través de un acordeón eslavo.

 

Algunos dirán que lo importante es que se divulgue la cultura popular por todos los cauces sin importar cómo (i.e: que Arcángel suene en un bar de La Latina y la serie Aída se cite en un simposio de literatura en el CCCB); otros, que mediante estas manifestaciones sociales las clases “se unen y fusionan”, formando el famoso 99% tan citado en asambleas “vecinales” de Vallcarca. Otros pocos intentarán incluso –mediante un esfuerzo sobre humano- aplicarlos de verdad en su propio contexto clase media; pero en todos los casos, y aquí lo importante, terminará produciéndose a la larga la misma mueca de extrañeza entre el grupo de compis bienpensantes, porque una cosa es bailar a Andy y Lucas en una fiesta mayor del pueblo y otra muy distinta reproducir el cd entero.

 

La moda le abre la puerta del éxito a los suburbios, Pedroche se convierte en la estrella de la TV nacional, pero llega siempre un día que el famoso tedio freudiano de la cultura vuelve a reproducirse entre las nuevas minorías (alguien se acuerda ya de Frantz Fanon, de Molotov, de la cumbia villera?). Cuando eso sucede, la puerta se queda entreabierta para transformarse en otro producto viable, preferiblemente canalizador y dosificador de una violencia interna que necesita, como cualquier cosa hoy, de un momento de distracción para tanto alienamiento.

 

*La pregunta es: por qué será? Por qué los manteros de Barcelona congregan más gente movilizada que las Kelly?