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Los Gegants que esquivaron las prohibiciones

La visión de los Gegants mallorquines convierte cualquier celebración en el cénit del momento. Verlos aparecer a lo lejos como Golliats que se abalanzan sobre las tropas enemigas, ahora con un jolgorio adictivo de fiesta. Muchas veces nos preguntamos cómo y cuando aparecieron estas emblemáticas figuras en la tradición mallorquina. Sabemos que en Palma se guardan unos cuantos en Cort. Los más característicos son la pareja de payeses que se encuentran en el vestíbulo, Tófol y Francinaina creados en 1962. El ayuntamiento de Palma es propietario de seis gigantes y 10 cabezudos que se encuentran custodiados por su valor patrimonial en diferentes edificios municipales, como cuatro cabezudos que representan tres continentes adquiridos en 1931 y que se encuentran actualmente en las nuevas salas del siglo XX del Museo de Historia de la Ciudad, el Castillo de Bellver. En otra parte de Cort habitan varios gigantes entre los que se encuentran reyes y reinas de la época del Reino de Mallorca. Y en casi todos los pueblos de la isla están presentes su propias representaciones de personajes de rondallas, leyendas, oficios o personajes históricos.

 

Foto Gegants i Capgrossos de la Sala

 

El origen o la primera aparición documentada es en Cataluña en el S. XV como “El rey David y el gigante”. En Mallorca no aparecerían hasta el S. XVII en la procesión del Corpus de Sóller con una giganta y un gigante. Su origen es puramente cristiano dentro de las celebraciones del Corpus. Durante la Edad Media la iglesia quería dar a conocer los pasajes bíblicos y usó personajes ficticios teatralizados para acertar en el mensaje. El problema surgió cuando estos gigantes se convirtieron en los protagonistas más deseados y el pueblo los tomó como figuras festivas que provocaban el desmadre y la juerga, lo que las alejaba del sentido bíblico. La iglesia prohibió su aparición y muchos de estos grupos desaparecieron.

 

Foto Gegants i Capgrossos de la Sala

 

Algunas zonas de la isla se resistieron a la prohibición y consiguieron sacarlos hasta el S. XIX, pero finalmente fueron encerrados en diferentes lugares, en Palma en el Convento del Socorro. Ya en el S XX los ayuntamientos consiguieron que los Gegants volvieran a ser los protagonistas de diferentes encuentros y festividades. Cabe resaltar que el ayuntamiento de Palma envió una pareja de Gegants a las Olimpiadas Populares de Barcelona en el año 1936. Durante el periodo fatídico de la Guerra Civil española se perdió su pista y ya no se recuperaron. 

 

Lo que está claro es que encontrarte a los Gegants produce una inmensa alegría porque perdura el poder del pueblo sobre las prohibiciones y las tradiciones siguen arraigadas en nuestra cultura globalizada.

 

 

 

Vídeo por Tony Carbonell

Foto portada por Miquel Àngel Borrás UH

 

GEGANTS I CAPGROSSOS DE LA SALA

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