Los juguetes y la perpetuación de estereotipos de género

Los juguetes y la perpetuación de estereotipos de género

-¡Oye! Yo quiero uno de esos – comenta una niña (sexo) al  dependiente de la sección de juguetes que hace volar un “dron” ante el asombro de la jovencita.

 

 - ¡No cariño, que eso es de niños (género)! – exclama la que parece ser su madre mientras se la lleva hacia el final del pasillo”.

 

Resumen

 

Asimilar que  sexo y género no es lo mismo, es un paso esencial para comprender cómo influyen los roles de género en el proceso de socialización de niñas y niños. Entre la variedad de agentes socializadores que suceden durante la infancia, el juego y el juguete se convierte en una herramienta esencial. Con ellos se aprende, se imita y se asimilan una gran cantidad de conceptos y comportamientos, entre ellos los roles y estereotipos de género. Por lo que es imprescindible educar en igualdad y olvidar los estereotipos con la intención de educar a personas libres e iguales, a la vez que prevenir la violencia contra las mujeres y la discriminación por razón de sexo.

 

 

 

Sexo y género

 

Con la finalidad de comprender cómo afectan los roles de género, en el desarrollo de los individuos y sus identidades, es conveniente empezar por esclarecer dos conceptos que habitualmente tienden a crear confusión, y que además suelen ser usados como términos equivalentes. Estos  conceptos son los de sexo y género.

 

Al hablar del concepto “sexo” hacemos referencia a un concepto de naturaleza biológica, es decir, hombre o mujer. Una categoría que viene dada por aspectos fisiológicos y anatómicos del ser humano. En cambio por  género “ […] aludimos a las normas y conductas asignadas culturalmente a los hombres y a las mujeres en función de su sexo” (Pérez y Montalvo, 2014, p.25). Por lo tanto, el concepto de “género” es un constructo social, generado por las culturas en las que se diferencia entre lo femenino y lo masculino, otorgando a cada una de las categorías unos roles muy definidos que serán aprendidos mediante un proceso de socialización.

 

 

Sucede en la mayoría de los casos que diferenciar entre sexo y género en un individuo se tercia muy complicado ya que como expresan Pérez  y Montalvo (2014) suelen abordarse conjuntamente. Podríamos decir que el género es la interpretación social del sexo.

 

 

A modo de ejemplo, si analizamos el breve diálogo del inicio de este artículo (diálogo real que tuvo lugar en una famosa juguetería), vemos como en la primera línea se observa el concepto “niña” haciendo referencia a unas características  anatómicas ya que se trata de una persona de sexo femenino. Por otro lado, la respuesta de la madre, señala que jugar con “drones” son cosas que hacen los niños, es decir, son actividades y roles que la sociedad y la cultura considera adecuada para niños y no para niñas. Imagine usted querida lectora y querido lector, qué locura si ahora a las mujeres les da por jugar con teledirigidos.

 

 


En definitiva, nos encontramos que cada individuo es clasificado como hombre o mujer y se le asigna un género, masculino o femenino incluso antes de nacer (Lobato, 2007 y Pérez y Montalvo, 2014) el cual será  socializado bajo el yugo de los roles de género que el sistema patriarcal ha venido estableciendo.

 

El papel de los juguetes en el proceso de socialización

 

El género es considerado el eje central de la identidad personal de un individuo, ya que dicha identidad masculina y femenina no surge por el propio hecho de nacer hombre o mujer, sino que es la consecuencia de un compleja interacción de lo familiar y lo social (Mayobre, 2007). Por lo tanto es en ese entramado, en esa compleja red en la que intervienen tantos agentes (familia, escuela, comunidad, medios de comunicación, etc.), dónde el juego y los juguetes pasan a formar parte del proceso socializador del niño y de la niña. Mediante el juego y el juguete niñas y niños aprenden, imitan y descubren nuevos comportamientos, y entre ellos no es menos la  interiorización de  los roles que “corresponden” a su género. Piaget y Inhelder (1984) en su obra Psicología del niño, desarrollan el famoso concepto “función semiótica” en la que destaca “el juego simbólico”, que se trata del apogeo del juego infantil, y que consiste en “[…] a través de la función semiótica, consistente en construir símbolos a voluntad para expresar todo lo que, en la experiencia vivida, no podía ser formulado y asimilado sólo por los medios del lenguaje” (p.65). Fundamentalmente se trata  entonces en la expresión mediante el juego de todo aquello que durante la infancia se va aprendiendo y que por las propias características madurativas de la niña y el niño no pueden expresar a través del lenguaje.

 


Sabiendo entonces que el juego y el juguete son elementos esenciales para la adquisición y reproducción de conductas que tendrán lugar en la vida adulta ¿Qué herramientas les estamos dando a nuestros menores si vienen presentadas y dirigidas con una gran carga de estereotipos de género?

 

 

Los estereotipos de género según Luisa Antolín (como se citó en Varela, 2008) “[…] se corresponden a las imágenes o ideas simplificadas y deformadas de la realidad, aceptadas comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable, que se hacen verdades indiscutibles a fuerza de repetirse”. Lo que viene a decir es que mediante la repetición de esas conductas como si de un mantra se tratase, se llega a la normalización de los roles y estereotipos que se perpetúan en nuestras conciencias hasta el punto de considerarse un proceso natural y como expresan Pérez y Montalvo (2011) no ocurriría nada si estuvieran en igualdad de condiciones pero el sistema patriarcal se ha encargado de castigar a hombres y mujeres en caso de no ser cumplidos y son claves para entender la desigualdad y la violencia.

 

Los medios de comunicación, como anteriormente se ha mencionado, forman parte de los agentes socializadores (más aún en la era tecnológica en la que nos encontramos) y juegan un papel esencial en la transmisión de estos roles y estereotipos de género e influyendo así en la socialización diferencial de género (Gil y Pérez, 2012). En campañas concretas, como puede ser Navidad, la publicidad de juguetes acapara el gran grueso de los espacios publicitarios y los niños y niñas son el foco de atención. Sorprendentemente, pese a ser mucho lo que se ha investigado sobre  publicidad, juguetes y perpetuación de los estereotipos de género (Ferrer, 2006), cada año siguen apareciendo en catálogos y televisión decenas de propagandas en las que las practicas sexistas se hacen evidentes, y pese a existir una densa legislación (Ferrer, 2006) para controlar estas malas prácticas, esta no acaba siendo efectiva dada su ambigüedad. Tal vez la solución radica en reducir el número de normativas existentes al respecto pero que estas confieran una mayor efectividad.

 

Informes y estudios sobre publicidad sexista en juguetes

 

Como no hay mejor forma de ejemplificar cómo la publicidad sigue siendo participe de la transmisión de los roles y estereotipos de género, a continuación se van a comentar una pequeña muestra de estudios e informes que se han venido haciendo los últimos años.

 

Los anuncios de juguetes en campaña de Navidad (Ferrer, 2006)

 

En este estudio,  llevado a cabo por  Marina Ferrer (2006) se parte de la hipótesis que “los anuncios de juguetes, tanto los destinados a un púbico femenino como al masculino o mixto, tienen un fuerte contenido de estereotipos sexuales remarcados por múltiples elementos visuales y textuales.” El análisis se realizó sobre un total de 143 anuncios emitidos en horario infantil.

 

Los principales resultados obtenidos fueron que el 67% de los anuncios presentaban estereotipos, de los cuales en su mayoría eran destinados a niñas (35%) relacionados con el mundo de la moda (20,1%) y lo femenino, dulce y maternal (15,4%). Asimismo, un 32,9% se componía de elementos violentos, casi todos ellos destinados a niños. También se detectó el predominio de los anuncios separados por sexos, en el 24,5% aparecen solo niños, en el 25,2% únicamente niñas, 21,7% aparecen ambos, en el 11% una familia y finalmente en el 18,9% de los casos no aparece ningún personaje real.

 

Publicidad, estereotipos y roles de juego desde una perspectiva de género. Análisis de un catálogo de juguetes de El Corte Inglés 2010-211 (Gil y Pérez, 2012).

 

En este caso se trata de un estudio realizado dentro del marco del título de “Especialista para la detección e intervención integral en violencia de género” del Instituto de investigaciones feministas de la Universidad Complutense de Madrid, llevado a cabo por Laura Gil Gómez y Estíbaliz Pérez Asperillas, bajo la coordinación de Isabel Tajahuerce Ángel y Cristina Mateos Casado.

 

 


El objeto de análisis de este estudio es el catálogo de El Corte Inglés 2010-2011 y su posterior comparación con el catálogo de 2011-2012 de está misma empresa. A modo de resumen de las diversas e interesantes conclusiones a las que se llega, se destaca que, en las secciones de “coches, pistas y figuras” predomina la aparición de niños, 47 niños frente a 3 niñas. En las secciones de “muñecas y accesorios” predomina la aparición de niñas, 47 niñas frente a 8 niños y en las secciones de “peluches” aparecen 10 niñas y 1 niño. Asimismo, en la publicidad dirigida a niños predomina un amplio abanico de colores y por el contrario en las secciones dirigidas a niñas predomina el rosa y el morado. A las niñas se las identifica con juegos y juguetes relacionados con las actividades domésticas, cuidado y crianza, cantar, bailar y diseñar y a los niños con actividades de competición, acción y un numerosas profesiones. En las situaciones en las que aparecen ambos, en la mayoría las niñas adoptan un rol pasivo y de admiración, salvo en los juguetes relacionados con tareas 
domésticas. Finalmente, predomina el texto en masculino a excepción de las secciones dirigidas a niñas.

 

Observatorio de publicidad no sexista. Campaña de Navidad 2015

 

El Observatorio Andaluz de Publicidad no Sexista,  tal y como informa en su página web oficial forma parte  del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM), surge en junio de 2003 con la voluntad de ser un instrumento de concienciación social e intervención pública en materia de publicidad sexista. Este observatorio busca no solo denunciar publicidad sexista, sino que también intentar realizar  un seguimiento del discurso publicitario y generar masa crítica y formada entre la población, así como de los profesionales del sector. Anualmente se publican una serie de informes que aportan datos cualitativos y cuantitativos con la finalidad de servir como herramienta de estudio y trabajo.

 

Como punto importante, este observatorio aporta un decálogo para la identificación de publicidad sexista en el que se basan para la realización de los posteriores análisis para la identificación de publicidad sexista. Si el juguete publicitado cumple alguno de los puntos del decálogo es considerado un juguetes sexista.

 

 


El último informe realizado por este observatorio ha sido durante la pasada campaña de navidad 2015. El análisis se realizó sobre un total de 377 anuncios de juguetes en catálogos impresos y televisión (canales nacionales, autonómicos y locales) y el objetivo es identificar y clasifican en buenas prácticas y malas prácticas. Los principales resultados obtenidos han sido que de esos 377 anuncios el 38,46% (145) contienen prácticas sexistas, el 32,09% (121) son anuncios con buenas prácticas frente y el 29,44% (111) son considerados neutros.

 


FIGURA 1

 

Si comparamos estos datos con años anteriores (figura 1) podemos observar que las malas prácticas han disminuido en más de 40 puntos. Por otro lado vemos que las buenas prácticas se mantienen y aumentan los anuncios neutros. Estos resultados, de acuerdo con lo descrito en el informe, muestran que la publicidad está tomando una nueva orientación y que las campañas de sensibilización están dando sus frutos. Destacan en el informe que parte del éxito radica en que la empresa Toy Planet tras un ejercicio de concienciación fomentado por el propio observatorio ha procedido a implementar buenas prácticas en la publicidad de sus catálogos.

 

Violencia como consecuencia del sexismo

 

La Constitución Española de 1978, en sus artículos 9.2 y 14, proclama el derecho a la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres. Además  indica que son los poderes públicos los que deben velar porque se lleven a cabo prácticas para asumir esta meta.

 

 

Asimismo, la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, insta a la consecución de esa igualdad en todas las esferas públicas y privadas, pero interesa especialmente como en los artículos 39, 40 y 41 regula de manera muy sucinta la igualdad en los medios de comunicación y publicidad. Insta a estos organismos a respetar la igualdad entre mujeres y hombres y al tratamiento de la mujer según los principios y valores constitucionales.

 

Finalmente, la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, que adopta un enfoque integral y multidisciplinar establece en la Exposición de Motivos I que “La violencia de género no es un problema que afecte al ámbito privado. Al contrario, se manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad. Se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión.”

 

Nos guste más o menos la definición de violencia de género que esta ley aporta, las mujeres se encuentran a día de hoy sometidas a múltiples tipos de violencia y discriminación por el simple hecho de ser mujer y todas estas normativas, estén mejor o peor redactadas (no es lo que se pretende discutir en este artículo) se llevan a cabo con la finalidad de educar y prevenir.

 

Es por ese punto exacto, el simple hecho de ser mujer, el motivo por el cual la educación de niñas y niños en la igualdad y la no violencia cobra una gran importancia y nos ayuda a prevenir la violencia. No hay que olvidar que esto no afecta únicamente a las mujeres, afecta a todos y cada uno de los individuos de nuestra sociedad, son muchos los hombres que desprecian este tipo de desigualdad y discriminación  y  se ven afectados por ellas. Siguiendo la reflexión de Núria Varela (2008) “En realidad, los roles y estereotipos nacidos de la construcción de los géneros hacen de hombres y mujeres seres atrofiados puesto que ni unos ni otras pueden desarrollar sus capacidades, siendo limitados a lo que se espera de ellos y no a lo que son” (p.350)

 

Pese a que la educación basada los roles y estereotipos de género no tiene porqué llevar indefectiblemente a la comisión o victimización de violencia contra las mujeres, sí puede considerarse como un importante factor de riesgo (Andrés-Pueyo et al, 2008; Bookwala, et al, 1992; Burke, Stets & Maureen, 1988; Dardis, et al, 2014; Foshee, et al, 2001; González y Santana, 2001; National Center for Injury Prevention and Control 2014; O’Keefe, 1997, 2005; Rey, 2008; Rubio-Garay, et al , 2015; Sears, et al 2007), y no sólo para este tipo de violencia sino que también para conductas como la violencia doméstica, y violencia de pareja en adultos y adolescentes. Múltiples teorías, como la teoría feminista, el modelo ecológico, la teoría de la violencia intergeneracional y el modelo del triple riesgo delictivo entre otras, han tratado de explicar la etiología de las múltiples formas de violencia y todas ellas ponen en realce la influencia que la esfera social tiene sobre el aprendizaje de la violencia.

 

Conclusión

 

Con todos los datos presentados anteriormente y pese a ser una breve muestra, puede observarse que la tendencia de los medios de comunicación a eliminar la presencia de estereotipos de género es positiva, aun así estos siguen estando presentes y siguen influyendo en la socialización diferencial de género. Por lo tanto es imperativo seguir trabajando para mejorar y erradicar estas prácticas, pero hay que ser consciente que todos y cada uno de nosotros somos en parte responsables de transmitir esas buenas prácticas.

 

Si has seguido leyendo hasta aquí, cosa que agradezco, me gustaría recomendarte un buen ejemplo de buenas prácticas que la empresa automovilística Audi ha realizado en esta campaña de Navidad. La muñeca que eligió conducir.

 

 

 

 

 

 

Cristina Sánchez Sánchez es criminóloga y colabora en el blog Criminal Fact, también podéis seguir el facebook del blog aquí.

 

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