Los métodos con Tinder de un chico de 30 y tantos

Los métodos con Tinder de un chico de 30 y tantos

En todas estas cosas modernas de las relaciones sociales, a través de aplicaciones y webs, es más fácil encontrar pareja o rolletes que ligando de la forma habitual en discotecas o playas. De un “hola qué tal, cómo te llamas”, hemos pasado a entablar esas relaciones desde casa, revisando las fotos de las personas que nos gustan y escogiéndolas metódicamente. De esta forma se amplia el abanico de posibilidades y puedes conocer chicas que de otra forma no sería posible. Además es más cómodo, fácil, accesible, tanto a nivel económico y temporal como a nivel emocional.

 

 

Mi experiencia en estas plataformas ha sido muy positiva. He mantenido 3 relaciones estables y multitud de relaciones esporádicas. Con Tinder uso una estrategia que he aprendido de forma empírica, a través de la experiencia y cagándola muchas veces.

 

Para empezar hay que crear un buen perfil. Las tías tienen a tantos tíos que les mandan mensajes, que les dicen los guapas que son, que para llamar la atención, tienes que ser original. Intento no meter fotos sin camiseta como esas de los selfies en los baños, delante del espejo. Hay que mostrarse como un tipo sociable, meter imágenes con tus colegas. Que parezcas divertido, feliz. La mejor tarjeta es presentarte como un tipo gracioso, sin caer en el error de ser un payasete.

 

 


EL ANZUELO

 

Esto es la llamada de atención. Como he comentado antes aquí es donde hay que poner en práctica la fórmula de ser original. Por ejemplo hay que fijarse bien en la foto e intentar preguntar por algo que no es directamente su físico, “no me puedo creer que con ese reloj tan pequeño puedas despertarte por la mañana”. Este es un abridor genial. Hay que descolocarlas. Están cansadas de que les digan la cantidad de hijos que querrían tener con ellas.
De esa forma consigues que visite tu perfil y vea lo bien que te lo pasas y seguro que contestará. Eso ya es todo un logro. Es muy difícil que una chavala te conteste a un mensaje. Otra forma es ser un “negas”, es decir hablarle sobre algún defecto sin ser ofensivo, por ejemplo, “no me puedo creer que sigas usando esos vaqueros de hace 10 años”.

 

 


EL ENGANCHE

 

Esto es la zona de confort, en donde la tía se encuentra a gusto, tranquila. Hay que tener bastante psicología con las mujeres y saber lo que les gusta. Esto se consigue con la práctica y conociéndolas. Más o menos tienen una manera de ser similar. Hay que tratarlas con humor y respeto. También ser un poco impreciso, que se lo tengan que currar, que tú también seas un premio para ellas. No darles toda tu información enseguida, de qué trabajas, dónde vives. Responde con preguntas. Esta parte no tiene un tiempo definido, pero llega un momento en el que notas que ella está cómoda, que tiene interés en ti. Existe un filing.

 

 


EL CIERRE

 

Esta es la parte más complicada. Tenemos que conseguir su número, quedar con ella. Hay veces que están tan ilusionadas, que son ellas las que te lo dan. He usado algunos trucos para conseguirlo. La mensajería de Tinder no va muy bien, así que aprovecho para decir, “ostras veo que no te ha llegado mi último mensaje, menuda mierda de mensajería, bueno quiero mandarte unas fotos chulas del curro…”, aquí a ella podría interesarle pasarte el móvil. O se lo dejas tu diciéndole que te tienes que ir a trabajar y tienes mucho lío. A veces cuando me escriben por primera vez me hago el loco, en plan, “no sé quién eres, creo que te has equivocado de persona”. Para después decirles, “es broma, claro que soy yo”. Ante todo estas son formas de ligar que no a todo el mundo les tiene que funcionar. Hasta ahora he tenido mucha suerte porque he tratado de respetar su espacio sin ser un puto psicópata salido. Trátalas como te gustaría que te trataran.

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