Muñecos chungos Vol. 1. MADELMAN

Muñecos chungos Vol. 1. MADELMAN

"Hola soy Chucky y voy a ser tu amigo hasta el final, Hey, Di Hou, ha,ha,ha!" (Muñeco Diabólico deTom Holland 1988).

 

Los muñecos y las muñecas siempre han dado un poco de mal rollo, sobre todo los muñ[email protected] antiguos. ¿Quién diseña estas porquerías malrollistas?. ¿Crean problemas en las mentes de los chavales?. Venga, continuemos por ahí.

 

Para poner un ejemplo cercano, vamos a hablarles de muñecos de aquí, muñecos feos y patrios como aquella inquietante muñeca de los años 40 ideada por Leonor Coello, hija de un conde de la nobleza madrileña que en asociación con la nieta del fundador del periódico ABC, Torcuato Luca de Tena originaron este engendro para los juegos de las más pequeñas de la casa. Estas dos pijas ociosas crearon la muñeca más deseada del régimen, y buscaban un nombre con pegada para la pepona en cuestión, gracias a una idea del famoso escritor Manuel de Góngora la llamaron Mariquita Pérez y dieron el pelotazo. Esta muñeca fue como la Barbie Superstar de los años 40, el juguete más codiciado en España, se fabricaron unidades durante 35 años y la muñeca se convirtió en un verdadero fenómeno social, algo parecido a eso de ahora de cazar Pokemons, vendiéndose como el pan caliente por toda Europa. Actualmente en manos de coleccionistas, adquirir una muñeca de estas, ronda unos 700 euros, aunque solo en España, porque fuera de aquí no le interesa ni al Tato.

 

 

El muñeco del que vamos a hablar a continuación, viene de una larga estirpe de jugueteros muy avezados. En 1951 una empresa de utensilios de plástico y pequeños electrodomésticos llamadaExclusivas Industriales S.A. aka Exin, se metió en el mundo del juguete. Esta empresa contaba con la patente en España del Scalexctric y fabricaba algunos modelos de coches para esta marca. De la línea Exin, salieron los juguetes mas populares del momento, como el proyector infantil Cinexin, el Tente o elExin Castillos, pero el verdadero pelotazo lo dio el propietario de esta compañía en el año 1966 donde en un viaje a los Estados Unidos, se dio cuenta de la popularidad de los Héroes de Acción entre la chavalada americana con muñecos como GIJOE. A su vuelta a España, y en un golpe de ingenio, adquirió en Madrid, otra empresa de plásticos en quiebra llamada Manufacturas Delgado S.A. y empezó con la fabricación de un héroe de acción y lo llamó Madelman, apuntar que el empresario no se rompió la cabeza con el nombre de su muñeco (Manufacturas Delgado Man) pero sea como fuere revolucionó el mercado en los juegos de los niños de toda una generación de chavalines, desde los años 70 a los 80, conocida como la del "desarrollismo Español”.

 

 

El Madelman "ese muñeco " es de un tiempo a esta parte un codiciado objeto de coleccionismo por parte de miles de personas amantes de lo retro. Baste irse los Domingos a la parte baja del Rastro de Madrid, para poder ver a multitud de señores solteros de avanzada edad, ataviados con gorrita y pantalón corto, que intercambian información, truequean piezas o compran los muñecos mejor conservados de esta marca a precios absolutamente sobredimensionados. Los que se venden con su caja original, pueden subir de los 1.000 leuros si están en buen estado. 

 

Pero ahora dejaremos el nuevo milenio para remontarnos al año 1973. Para que nos entiendan, por aquel entonces el Madelman era como el Halcón Maltés para la mayoría de los niños de nuestra generación, era la novedad del momento y una meta inalcanzable para muchos, por ejemplo para nosotros, que jugábamos de prestado con los Madelmanes de otros niños por nuestra condición social más bien de clase media tirando a baja. Nosotros que no podíamos costeárnoslo, nos conformábamos con una merendola en casa de nuestro compañero mas privilegiado de clase, un petimetre llamado José Luis de Mañueco y Palomeque, y nos dedicábamos a mirar sus Madelmanes en la estantería, mientras rechinábamos los dientes con odioso recelo.

 

 

Las meriendas de los jueves en casa de J.L. eran como las de Cine de Barrio, pero sin Parada y sin pianista. Una flamante casa en un céntrico barrio bien de la ciudad, y que a mucha diferencia del nuestro, era un hogar respetable y católico, muy lujoso para la época, con carillón incluido. En la habitación, nuestro aburguesado compañero de clase, nos dejaba tocar sus muñecos y cuando ya íbamos embalados, el tío asqueroso nos los quitaba de las manos por pura e insana envidia al ver cómo disfrutábamos jugando con ellos.

 

Y es que nuestro amiguito contaba con la mayoría de los modelos de Madelman con todos sus complementos; el Madelman buzo, el esquiador, el Madelman policía montada, del Canadá, (imagínense, con decirles que su padre le había customizado un Madelman nazi con su tanque de laDivisión Panzer a escala, con eso ya se lo decimos todo). Pues sí, ya ven, momentos inolvidables pasábamos en su casa jugando durante horas para luego volver a la nuestra con un regusto amargo como de bajón de anfeta, deprimidos y desolados recordando todas las aventuras que hacía tan sólo un instante habíamos vivido con ellos, que si despeñándolos del sinfonier del recibidor de nuestro amigo, que si sumergiendo al buzo en el bidé o simplemente customizándolos intercambiándoles los sombreritos.

 

 

Noche de Reyes de 1970, pillamos a mi tío con el carrito de los helados, colocando unos regalos en el armario de la cocina, nosotros, plenamente alterados caemos en la cuenta que una de las cajas de papel seda en blanco se transparenta, y ahí es cuando observamos atónitos que contiene el codiciado Madelman con el que tanto habíamos soñado.

 

Recordamos ahora aquella noche como mas larga de nuestras vidas esperando aquel regalo. Si amigos, fue un momento emocionante con los nervios a flor de piel, y una alegría contenida de la ostia. Pero pasado el mágico momento de recibir el regalo, algo cambia inesperadamente cuando ya pasadas varias semanas, completamente reventados de tanto jugar con el muñeco sin apenas comer ni dormir, la legendaria curiosidad infantil nos lleva a mirar como es éste por dentro, y lo mejor que se nos ocurre es quitarle la ropa al muñeco para fisgonear y saber cómo es el interior de ese cándido y oscuro objeto del deseo infantil.

 

 

Hoy por hoy y décadas después nos levantamos algunas noches sobresaltados con espasmos y sudor frío porque una mala pasada de nuestra memoria hace que de tanto en cuanto recordemos la imagen de aquel funesto día de 1971, cuando nos dejamos llevar por la curiosidad y les contamos por qué... Quitarle la ropa al muñeco, y pillar un trauma instantáneo, fue todo uno. Estupefactos descubrimos que aquel muñeco...¡era un alfeñique!, ¡estaba totalmente desprovisto de musculatura! era la versión anoréxica diametralmente opuesta a nuestros héroes favoritos cómo Superman o el Corsario de Hierro.

 

Nos sorprendimos ante la visión de una piel de plástico barato, con un mortecino color carne en mate, que le daba al muñeco un aspecto enfermizo, como atacado por las fiebres tifoideas, unos calzoncillos de cuello alto con un tornillo (que observamos. ni se molestaban el pintar de blanco) que colocado a la altura de los huevos junto con una camiseta imperio. rompían en pedazos toda la magia que momentos antes había tenido nuestro intrépido héroe de acción.

 

 

Para culminar semejante visión Lovecraftiana, pudimos observar aquel infausto día, que en el lugar de tener pinrreles, sus piernas terminaban en unos desagradables muñones de color carne, en el que había que insertar las botas a golpes, pues de no ser así, el muñeco ¡no se podía tener en pie!. ¡¿Nos quieren creer?!!!. ¡Sí señores allí acabó todo, así es!, años de sueños, de magia, aventuras y alegrías tocaban a su fin viendo aquel grotesco espantajo de plástico en paños menores ante nuestros aterrados ojos. En ese momento, nos convertimos de golpe y porrazo en los adultos resentidos con la vida y en los iconoclastas cabreados que somos hoy, viendo como avanza inexorable hacia el desastre el mundo que nos ha tocado vivir.

 

 

Hubo más muñecos, sí, aunque ya nada fue lo mismo. Cuando cinco años mas tarde nació elGeyperman, un muñequito que venía a ser como la Barby pero con barba y para niños con un aspecto de entre militroncho afeminado y metrosexual de barraca, nosotros empezábamos a descubrir los discos de Frank Zappa y los cómics de Robert Crumb, los tiempos estaban cambiando. Por lo que hoy por hoy, nada más nos queda mostrar nuestra gratitud para con Manufacturas Delgado, por habernos descubierto otra cultura y hacernos entender, que si en este mundo existen héroes, poco tienen que ver con los héroes de acción castrense que se empeñaron vendernos a los niños en aquellos inocentes años.

 

Les emplazamos la próxima semana a leer el Volúmen 2 de esta serie, en la que hablaremos de muñecos fetichistas, rarezas, y ¡sorpresa! el “must de lo chungo” en materia de muñecos. ¡hasta la próxima semana!.