Muchas Cubas en Cuba

20/03/2017

Muchas Cubas en Cuba
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Muchas Cubas en Cuba

Un viaje, aparte de ser un suceso demográfico, es un cambio mental. Es dar paso a una actitud observadora, crítica ante la realidad que se manifiesta frente a uno. Cuando viajas pasas tú a ser el extraño, no aquel lugar que visitas. Ese cambio me engancha, en cierta forma te hace crecer al entregarte a lo desconocido. Eso te puede producir la satisfacción de compartir asientos en un vuelo, con un campeón nacional de lucha grecorromana que te habla de su forma de vida, de los interminables entrenos, de su dieta y los trucos para perder peso antes de un campeonato, junto a los riesgos de deshidratación a los que se exponen. La afición de sus compañeros de equipo de mascar tabaco marroquí era algo que no me hubiese esperado nunca. Sólo por conocer eso, por darme cuenta de todo lo que hay alrededor mío, que pasa desapercibido ante mí, merece la pena abandonar tu entorno para conocer mundo. Pocos días antes de irnos de viaje leí en algún sitio una frase de Proust “El único verdadero viaje de descubrimiento consiste no en buscar nuevos paisajes, sino en mirar con nuevos ojos”. Esa frase me acompañó todo el tiempo.

 

En la Calle Peña Pobre, de La Habana Vieja, unos chicos se ríen a carcajadas de una vieja loca que habla a gritos a un interlocutor imaginario en mitad de la calzada. A su alrededor, las casas están consumidas, como agotadas por el paso del tiempo mientras ella chilla al auricular de un teléfono viejo, sin cable:


-¿Qué tú quieres, que vaya a verte o vienes tú?-


Hace escarnio en voz alta de la respuesta de forma cómica. Sigue gritando y gesticulando ostentosamente, queriendo llamar aún más la atención. Los chicos se parten -Mira, mira...habla sola, no tiene cable…- se ríen aún más de la pobre loca. No puedo evitar en reparar en el contraste de que en Cuba la gente apenas habla por móvil. Esta desconexión total que hemos vivido en 17 días sin internet ni móvil, implica una reconexión total con lo que te rodea, con quién te rodea y contigo mismo.

 

Calle Peña Pobre, Habana Vieja

 

Esto sucede a escasos metros de la entrada de la galería AEDEA Estudio, en la que tengo ocasión de conocer a los miembros del colectivo "3stados sólidos". Leafar Delgado me cuenta el trabajo de aproximación y reinterpretación de la obra de John Cage desde Cuba. Este joven artista, sonidista y pintor cubano me deja asombrado al describir el cruce de inquietudes provocado en torno a la figura de Cage en el colectivo de Djs, pintores, fotógrafos y directores de cine. Este trabajo tuvo su reflejo en la XII Bienal de La Habana donde presentaron "Silencio desplomado", primera representación de esta obra o conjunto de obras. John Cage,  una de las figuras más revolucionarias e influyentes en la música del S.XX admiraba profundamente a Henry David Thoreau. La búsqueda de una existencia plena, libre, el silencio como refugio universal les unió. La apreciación de la belleza de la naturaleza, sus sonidos y sus manifestaciones han sido una constante en mi visita a Cuba. Uno se siente  más cerca de Thoreau tras  visitar a este pedacito de Paraíso que es Cuba. Tropezarme con Cage nada más llegar fue como un regalo.

 

También en AEDEA Estudio, conocí a Dani del Río, un joven fotógrafo cubano, profesor de la Universidad de la Habana cuyo trabajo es reconocido internacionalmente. Uno de los proyectos en los que trabaja ahora consiste en documentar un curioso fenómeno: toda la propaganda de apoyo a la Revolución, que a lo largo del país se reproduce en carteles con mensajes de refuerzo a las ideas revolucionarias, está pintada  sobre antiguas vallas de publicidad. Hoy, más de 50 años después de que se les diera ese uso, la pintura se ha erosionado, en algunos casos hasta casi desaparecer, mientras vuelven a manifestarse como fantasmas del pasado los mensajes originales. La publicidad de Coca Cola aflorando con fuerza tras un mensaje revolucionario desgastado, marchito… es una curiosa imagen que a más de uno le dará que pensar.

Salimos de la capital y tras cuatro horas por la carretera más accidentada que han visto mis ojos, llegamos a Trinidad, denominada "Ciudad de la Música". Los movimientos del coche  al pasar por las calles empedradas e irregulares  de las afueras  nos trasladan a África.  En el cd suena Imarhan,  al que parte de la prensa especializada ha encumbrado como una de las revelaciones de 2016,  y decidimos que es la mejor banda sonora para entrar en esa increíble ciudad.

 

 

 

 

Casas restauradas, sostenibilidad y un patrimonio cultural puesto en valor, Trinidad es una proyección de lo que debería ser el futuro de Cuba.  Es una ciudad preciosa donde lo recto no tiene valor, las calles empedradas son un canto a la imperfección y por ello a la belleza.  Cada noche, en la Casa de la Música, hay concierto gratis y todo el mundo se acerca a comulgar de ese momento irrepetible en un entorno único.

 

Trinidad

 

Hasta 1886 no se acabó el esclavismo en Cuba. La grandeza de ese imperio azucarero y agrícola se construyó sobre las espaldas de generaciones de esclavos arrancados de sus tierras para ser utilizados como  "herramientas parlantes".  Con el tiempo, las expresiones culturales y religiosas se fundieron creando un conjunto complejo. Ese sincretismo es el resultado de una convivencia donde no hay una cultura que somete a otra, sino que ambas conforman un nuevo conjunto vivo, integrador y mucho más rico.

 

 

En Remedios, cuando Tatiana acaba su jornada en correos se lleva las tarjetas de internet a su casa. Las funcionarias de correos te dirigen allí si quieres comprar minutos de acceso a wifi fuera de su horario de oficina. Desde la esquina se escuchan tambores y claves que arropan los cánticos del grupo. Ese sonido primitivo, tribal, viene de una Casa de Cultura.  Nos vamos acercando para localizar la fuente de esa música. Dos percusionistas con tumbadoras, otro con claves y un cuarto golpeando un trozo grueso de caña con dos palos. Mientras la identidad local se desvanece en el mundo occidental ante el imparable avance de la globalización, en Cuba todo es resistencia, y el respeto a su tradición cultural, la búsqueda de su identidad, también lo es.

 

En la rumba cubana el solista y el coro establecen un diálogo, una estructura de pregunta y respuesta sobre una base rítmica repetitiva. Dicha repetición de patrones rítmicos, junto a la profusión de sonidos de diferentes timbres, ayudan a crear una envolvente hipnótica sobre la que el solista canta sus versos. Por la métrica y entonación parece que cante flamenco, sin embargo la respuesta del coro dota de continuidad a la canción que sigue y sigue… Los cambios de ritmo o tema se dan sin apenas parar, sin apenas tiempo para que un trago de aguardiente refresque la garganta del solista. Creo que nunca he estado tan cerca de África...   

 

 

 

Pasear cerca de las terrazas de las plazas de Habana Vieja es la  culminación del fenómeno que se podría denominar "Buenavistismo", o algo así en la que la cultura cubana se ve reducida a Happy Hours de Mojitos y la repetición en modo "Dia de la Marmota" de cuatro o cinco de los temas musicales que el turista quiere escuchar. Nace del “Buenavistismo” un fenómeno paralelo denunciado en TripAdvisor: El cumpleaños de Amaranto.


Los jineteros de la zona de O'Reilly, buscan extranjeros despistados y los embaucan con el pretexto de acercarlos a la  fiesta por el 90 cumpleaños de Amaranto Fernández, el pianista miembro original (o no) de Buenavista Social Club. En un restaurante, donde los “ganchos” dicen que normalmente el concierto cuesta de 35 a 50 C.U.C, pero por causa de ser una fecha tan señalada tienen la ocasión de asistir gratis. El turista ingenuo, ávido de participar desde el primer minuto de ese envite del destino, se deja llevar a esa Fiesta donde espera encontrarse al maestro, con su familia y sus amigos músicos, un día tan especial. Por supuesto, en el local lo único que hay es grupos de turistas despistados que pagan 5 CUC por cerveza por participar de una fiesta que se celebra cada día desde hace años.

 

Es gracioso seguir los videos en youtube en los que aparece Amaranto. En todos aparece el cartel de su cumpleaños detrás de él y en los comentarios las víctimas de tan original timo, cuentan su experiencia. De todos modos, el sabor de boca de este viaje a Cuba no puede verse afectado por este fenómeno. El Buenavistismo nace como respuesta a las inquietudes del turista en masa, del crucero que atraca en medio de la ciudad vomitando turistas ansiosos por vivir la ciudad en 48 horas, o aquellos que han hecho una parada en sus visitas a Varadero o los Cayos para adentrarse en la cultura local. Como respuesta, han dispuesto una versión urgente y artificial que no defrauda a los exploradores con pulsera.

 

 

Viñales

 

Sin embargo, la tolerancia y apoyo del Gobierno al alojamiento de turistas en casa, reforzado por la entrada de AirBnB en Cuba tiene como resultado un fenómeno sin precedentes. Los turistas que huyen del turismo en masa, de resorts y gregarismo se encuentran con una potencia mundial de la experiencia personalizada, de la customización de sus vacaciones.  El turismo one-to-one permite al visitante disfrutar de la hospitalidad y calidez de un pueblo de calidad humana excepcional. Pienso en eso mientras fumo un puro disfrutando del atardecer en la Vega de Viñales, a los pies de los impresionantes Mogotes. Las auras surcan el cielo, dibujando su trayectoria sobre un fondo que recrea toda la gama cromática entre el marrón y el naranja.

 

 

Escucho algún gallo despistado, las ramas silbando al viento, de lejos se oye música en la plaza del pueblo y entiendo lo del silencio como refugio universal, como banda sonora de nuestras vidas… casi puedo escuchar palpitar la Tierra.

 


Para leer más historias de David Delgado en su BLOG.

 

 

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David Delgado

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