Opinión Nuevo milenio

Nuevo milenio

Qué básico reencontrar el oficio de la contemplación, comunicarse con el pantone y los vasos de plástico, las hogueras aunque sean longitudinales darán señales de contrafuego y extinguirán lo que hayamos podido crear; y si hablo de destrucción es porque todo está creado, por lo menos representado y todo lo demás son nuevas versiones.

 

La toxicidad de los grafismos que esparcidos en las vallas nos representan para la nueva generación y la propaganda de los reaccionarios, cumplen la catarsis que del océano desconocemos, muerte progresiva, oxidados, crueles, nos vamos a caer en ese camino a casa, cuando nos damos cuenta que los dibujos siguen evolucionando hacia el espejo reflector de la memoria, otra herramienta de consuelo sin disfraces capaces de imitar y desmontar sillas, las crisis convulsivas normales ante la catástrofe del descubrimiento, ¿negativismo?, ¿administración de oxígeno?.

 

Es seguro verlo borroso y digo las tiendas, los empresarios psicópatas, las generaciones que no han despertado, dosis de cianuro que van experimentando los pupilos de este siglo, que leen libros de trópicos y calamidades, como las espirales de los cuadernos, como la cadena trófica, la perfección y complementación de las necesidades, debilidades, deformaciones, llenando los canutos de tinta; las hormigas..... Desearía fotografiar cada éxito de los graffittis, cada cartel de concierto y hablar de independencia y alternatividad y trabajo, (para uso interno de las fuerzas sociales), la unidad ha de ser democrática y la cabeza colocada encima del tronco, sin tracción mandibular, respirando por sí solos, lejos de la impaciencia para convertirnos en bradicardios y asumir las nuevas culturas.

 

¡Crucemos nuestras meadas!

 

¡Llamemos al llanto ataraxia!.

 

Saluz, esa luz, creyentes del nuevo milenio.

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