¿Para qué sirve la literatura?

¿Para qué sirve la literatura?

La individualidad de la lectura y la literatura.

 

¿Para qué sirve la literatura?

¿Para qué sirve la lectura?

¿Para qué sirve la escritura?

 

Las mentes de más altura tienen una respuesta para cada pregunta y el resto alguna conjetura.

 

Dicen que el éxito es lograr resultados predecibles en un ambiente totalmente impredecible. Medido en términos de adaptación evolutiva significa saber leer el mundo que nos rodea mejor que los demás congéneres de nuestra especie, y de todas las demás, no sólo para sobrevivir, sino para prevalecer anticipando lo que va a suceder. Y a eso es, precisamente, a lo que se dedica la indivisible dualidad de la lectura-literatura. A parte del placer que provoca la armonía de las ideas a través de las palabras sin ninguna duda.

 

Esa individualidad amplifica nuestra conciencia debido a nuestra capacidad para la inferencia. Buceamos en otras conciencias aumentando nuestra ciencia y experiencia. En consecuencia el lector tiene mayor conocimiento de su entorno, de eso que llamamos realidad, con solo tener curiosidad. Es fundamental para evolucionar esta cualidad. La adaptabilidad al medio, desde el nacimiento de la humanidad, reside en la intelectualidad. Más aún en la actualidad, donde la competencia por la supervivencia y acceder a la descendencia dependen en gran medida de la inteligencia. Y en el futuro esta tendencia se acelerará con el imparable desarrollo "sociotecnológico". El ciberespacio se llena de plataformas emocionales con la llamada revolución 2.0, las redes sociales.

 

De la era de la información a la de la emoción. Los datos objetivos, explotados en el siglo XX hasta la saciedad, ya no son lo más importante en nuestra sociedad. En el siglo XXI se impone la subjetividad. La inteligencia emocional prima en la actualidad. Las nuevas generaciones se enfrentan a un mundo que cambia a toda velocidad.

 

Incluso hasta el método científico está en cuestión. Algunos postulan que una teoría, un modelo de la Naturaleza, no tiene por qué pasar la prueba de la experiencia para ser considerada correcta y, por lo tanto, ciencia. Crece la creencia sin paciencia. La empatía sobre la sabiduría. La fotografía sobre la ideología.

 

Vivimos en la angostura de la inmediatez. Sin literatura, sin escritura y sin lectura. Qué desfachatez! Dicen que esta generación es la que más lee, pero quizá la que menos piensa lo que lee. Hay muchos lectores y pocos pensadores. Hay mucha lectura y poca literatura. No hablemos ya de escritura. Es más fácil leer sin pensar que reflexionar. Y así el humano se va adaptando a esta nueva tesitura. Por eso tiene más sentido que nunca la pregunta: ¿para qué sirve la literatura?

 

Reflexión sobre el texto de la autora Mayra Santos-Febres acerca del libro "Leer la Mente" de Jorge Volpi.

 

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