Paul Desmond y Chet Baker,

Paul Desmond y Chet Baker, "Together"

Todos preferimos pensar lo que preferimos que pase. Obvio, pero demoledor. Por eso a menudo preferimos vivir en ficciones y actuamos hoy, dando por supuesto que en el futuro pasará lo que deseamos... Podría hablar durante semanas de eso.

 

Y aunque parezca mentira, todo eso viene a raíz de un disco.

 

Hace años, un amigo me regaló el disco "Together" de Paul Desmond y Chet Baker, y me contó que Paul Desmond era un hombre recto, pastor de la Iglesia Evangélica, además de estricto padre de familia. Un hombre disciplinado y abonado al esfuerzo que, tras años y años de trabajo, se había convertido en una referencia dentro del Jazz de la Costa Oeste. Un saxo alto que, al alejarse de la estela de Charlie Parker, había desarrollado un estilo propio e inconfundible, alcanzando la fama tras casi 20 años en la orquesta de Dave Brubeck. Poco antes de esto, compuso el inmenso "Take five" (1961)  que le abrió las puertas del olimpo musical, traspasando las fronteras del jazz para convertirse en un clásico de la cultura popular.

 

 

 

A principios de los 70, cuando le fue diagnosticado un cáncer de pulmón, y sabiendo próximo su fin, decidió invitar a una grabación a varios músicos admirados, e incluir en su última lista a su antagonista Chet Baker. Un "bala perdida", drogadicto, mujeriego y definitivamente entregado a la mala vida… Era conocido como el James Dean del jazz por lo trágico de su existencia. Pese a sus diferencias aceptó al conocer los motivos de esa llamada. Los dos se habían saboteado y vetado mutuamente en muchísimas ocasiones, sus egos los habían enfrentado una y otra vez a lo largo de sus extensas y exitosas carreras, hasta convertirse en adversarios. A tal punto que, frente a uno, no podía mentarse al otro. Sin embargo, la sinceridad y la honestidad que habían llevado al testarudo Desmond a reconocer el inmenso talento de Baker, y a querer reconciliarse con él antes de morir, habían terminado por convencer a este para aceptar esa invitación.

 

 

Chet Baker

 

Para dicho encuentro propusieron, entre otros, una relectura del "Concierto de Aranjuez", y el acompañamiento no podía ser mejor: Jim Hall, Roland Hanna, Ron Carter y Steve Gadd formaban el "all star" que les acompañaría en este reencuentro, o redención.

 

 

 

Impecable en su ejecución, trazaron un retrato coral de las virtudes de cada uno de los intérpretes: la melodía suave y pura de Desmond, la capacidad de Baker de llegar hasta la esencia del tema y acariciarla con su trompeta, la precisión y dinámica en los dedos del que para muchos fue el guitarrista más inspirado y brillante que Dios ha puesto jamás en la Tierra, Jim Hall… todos dejaron testimonio de lo mejor de sí para tan especial ocasión.

 

Paul Desmond

 

Bien. Pues eso, todo eso era mentira.

 

No estaban enfrentados, más bien todo lo contrario...eran viejos amigos. La afición al whisky de Desmond era proverbial, tan sólo estuvo casado una vez y por muy poco tiempo… fue un codiciado soltero casi toda su vida.

 

El disco en sí es una recopilación de todas las grabaciones en las que participaron juntos Baker y Desmond. Cinco de las siete canciones de este disco se publicaron inicialmente entre 1975 y 1977, en discos de Chet Baker y dos de ellas, incluyendo el Concierto de Aranjuez, se publicaron igualmente en un disco de Jim Hall. Fue el mítico icono del jazz Creed Taylor el que propuso la grabación del "Concierto".

 

Lo único tristemente cierto era el diagnóstico de cáncer de pulmón del renombrado saxo alto, que falleció meses después de la grabación de esas sesiones.

 

Me decepcionó que fuera así (o mejor dicho, que no fuera como me habían contado en un principio) y en cierta forma intento evitar las referencias a las circunstancias reales de la grabación, como negando la realidad... porque mi mentira era más bonita que la realidad. Así que seguiré imaginando miradas cómplices durante la sesión de grabación y comentarios en el estudio de dos enemigos reconciliados mientras escucho este corte, como he venido haciendo los últimos años.


Porque como decía antes, a todos nos gusta pensar lo que preferimos que pase.