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Ritos Pánicos de Fran Ignacio Mendoza: más allá de la pasión, más allá del dios Pan

Dani García - 30/09/2017

Ritos Pánicos de Fran Ignacio Mendoza: más allá de la pasión, más allá del dios Pan

'Pan demuestra que el amor

 

no es para simples mortales

 

y nos ha invadido de libertad

 

para formar parte de su séquito.

 

De amantes reconocidos en comitiva

 

por faunos, centauros y unicornios

 

silfos, ondinas y ménades,

 

de fieles amantes que vivimos

 

que aprendemos a aceptar

 

nuestra misión'.

 

Pan es considerado dentro de la mitología griega como el dios de la fertilidad y de la sexualidad masculina. Cuentan las leyendas que acosaba por los bosques a ninfas y jóvenes varones para obtener sus favores sexuales, con la siringa (Flauta de Pan) en una mano y un cayado en la otra, intimidando a cada ser vivo por igual debido a su figura de fauno imponente.

 

Este personaje ha sido el ingrediente principal de la receta fraguada por Fran Ignacio Mendoza (entrevistado anteriormente por Revista Antrópika) para urdir un poema arriesgado como es ‘Ritos Pánicos’. Aunque ciertamente, tras una lectura completa de la obra, es más bien un icono utilizado como excusa para el romance lujurioso y pasional descrito en sus más de ochenta páginas.

 

 

La carrera literaria del autor se basa principalmente en emociones y sensaciones, como sucede en ‘La eternidad efímera’ o ‘El lenguaje interior’, y en este poemario ha mostrado su cara (su cuerpo) más salvaje y sexual de estas. Por ese motivo se entiende por qué decidió caminar por esa senda de la mano de alguien ya fincado en lugares así, como es el dios cabra.

 

El texto se divide en siete partes con siete títulos diferentes, a los que cuesta aferrarse inicialmente, pero que cobran sentido completo al finalizar tanto su lectura individual como la colectiva de todas ellas. Por supuesto, el número siete no está elegido al azar, al igual que sucede con cada pasaje presentado dentro del libro. Se trata de describir, dentro de un escenario antítesis de una Shangri-La cualquiera, la magia de los cuerpos, de las relaciones basadas en algo más que la rutina diaria, sin tapujos ni barreras. Y la única manera de hacerlo veraz es rociarlo por completo con polvo de hadas, en un sentido abstracto y literario.

 

El poema, supuestamente (porque en poesía todo es relativo), narra la historia de una relación de a dos –a veces el número es una incógnita- descrita desde la figura más responsable y racional de esta, y de cómo cierta inmadurez de la otra parte convierte los momentos más íntimos de la pareja en una sucesión de filtraciones de cuerpos, donde el sexo ya no es sexo, sino una exploración cutánea en busca de alcanzar los límites de los sentidos humanos.

 

 

Mendoza es capaz de insuflar esto pero con un estilo sumamente delicado y dulce, en el que lo obvio se deduce y palpa, dado que nunca se utiliza un lenguaje soez ni vulgar. Junto a esta agradecida técnica de atrapar con lo que se intuye, el poeta saca a relucir las dotes más descriptivas de su narración, logrando crear una atmósfera de calor corporal, deseo y amor nada explícitas pero maravillosamente imaginables.

 

Aquí es donde hay que descubrirse ante el poeta, convertido en mago por momentos, porque en muy reducidos versos y palabras consigue enternecer, excitar, sentir lástima por la persona protagonista, y algo de desprecio por su acompañante, que parece moverse por el interés y cierta necesidad de protección.

 

En no pocas ocasiones se utiliza un lenguaje muy ceremonioso, pero precisamente la importancia de no caer en lo burdo, tratándose de una historia corporal, con muchos baños de lascivia, convierte ese lunar para otros estilos literarios en un recurso obligado, y muy generoso.

 

 

 

 

En el compendio de esta poesía se encuentra siempre con su flauta, acariciando y armonizando el ambiente, el ya mencionado dios Pan y su abrupta leyenda. A pesar de en ocasiones simular su participación activa dentro de las escenas íntimas, en realidad es una magnífica metáfora a la que se reconoce, gracias al aura de paraíso místico que ha creado Fran Ignacio Mendoza en el conjunto global. Así mismo, la tarea de fingir a un personaje y, aun así, conseguir tenerlo presente, demuestra el amplio abanico de recursos que atesora el talentoso autor.

 

A veces se peca de exceso, pero nunca de defecto. Pero nada importa, porque quien se haya adentrado en los terrenos más imponentes y libres del sexo, sabrá que todo ello no es más que una enorme virtud. Algo que aporta lógica, cierta coherencia, y el más desarrollado de los sentidos a la belleza de intimar con un ser amado.

 

 

 

Te miro.

 

Me miras.

 

Nos buscamos los ojos

 

reconociendo

 

el objetivo.

 

Oliéndote

 

mientras me besas

 

respiras mi beso

 

me abrazas más fuerte

 

más aún.

 

Miramos el entorno

 

Henchidos de fogosidad;

 

Te desvisto

 

Y de espaldas

 

Retrocedemos hacia la cama

 

Sin detener los besos

 

Nos apresamos

 

Al repasar los hombros

 

El pecho y las cejas”.

 

 

 

 

CALIFICACIÓN R.A.: 8.9 / 10

 

Obra: ‘Ritos Pánicos’

 

Autor: Fran Ignacio Mendoza

 

Portada e imágenes interiores: Carlos Danús García

 

Edición: Asociación Cultural Letras Cascabeleras

 

Impresión: Estugraf

 

Año: Enero 2017

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