Opinión Sobre la amistad y nuestros momentos...

Sobre la amistad y nuestros momentos...

Amigos...

 

Los años me han enseñado a diferenciar a los amigos de los conocidos, quién llega a tu vida para quedarse y quién lo hace para enseñarte lecciones.

 

He aprendido que no es mejor amigo aquel que te aplaude en los triunfos, sino aquel que se mantiene a tu lado en los fracasos.

 

Amigo es aquel que a pesar de todos tus defectos siempre te encuentra alguna virtud para quedarse a tu lado; es aquel que si te caes, y tardas en levantarte, se tumba a tu lado para levantarse contigo.

 

Amigo es aquel que, aún sabiendo que quieres estar sólo, jamás te deja caminar en solitario. Es aquel que sabe cómo te sientes con solo mirarte, es aquel que te escucha y te abraza cuando estas roto por dentro y sonríes por fuera.

 

Un amigo es aquel que aún estando en la distancia infinita te acompaña con el corazón, con el alma. Es aquel al que silbas cuando le necesitas y acude a tu llamada cuando los demás huyen de tu lado.

 

Amigo es aquel que te da sin pedir, el que te sostiene cuando estás a punto de caer.

 

 

Coleccionista de Momentos

 

Desde hace algunos años parece que se ha puesto de moda no tener tiempo. El trabajo, los estudios, el gym, los niños, la casa, etc., son la excusa perfecta para no dedicar tiempo a los amigos e incluso a nosotros mismos.

 

Hemos perdido las buenas costumbres de compartir un café a media tarde, una cerveza en buena compañía, una tarde de cine y palomitas o un rato de conversación mientras paseamos.

 

Digo que está de moda porque parece ser que si dispones de este bien, tan poco preciado, estas desfasada y obsoleta e , incluso, eres o pareces un poco "ñoña".

 

Nos hemos aferrado demasiado a lo material: dinero, coches, joyas, relojes y todo aquello que nos dé un estatus social.

 

No somos conscientes de que todo eso no es más que un modo de etiquetarnos y compensarnos por la carencia de tiempo.

 

Yo siempre he sido muy de contacto, de abrazos, de besos, de caricias, de mirar a los ojos mientras hablo y comparto un café o una cena.

 

Creemos que los regalos materiales son importantes. Que cuanto más caros son, más nos quiere aquel que nos obsequia con él.

 

Yo prefiero regalar cenas preparadas a medias en casa, un café a media tarde con galletas recién hechas y bizcocho recién horneado. Me gusta regalar tardes de sofá con películas y palomitas disfrutando de buena compañía, y tener la sensación de estar haciendo un gran regalo y que, a la vez, lo estoy recibiendo.

 

Esos momentos compartidos son siempre recordados con una sonrisa.

 

Me gusta el olor a chocolate porque me recuerda a las tardes de invierno en casa, me gusta el olor a bizcocho en el horno porque me recuerda que mis sobrinos vienen a merendar a casa, el olor a palomitas a tardes de sábado viendo películas en blanco y negro.

 

Esos momentos no desaparecen nunca, siempre permanecen en nosotros de un modo u otro, unas veces más dormidos, otras más despiertos, pero siempre nos acompañan, porque esos momentos son nuestros.

 

 

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