‘Spider-Man: Homecoming’: Peter Parker trae de invitado a Spider-Man

‘Spider-Man: Homecoming’: Peter Parker trae de invitado a Spider-Man

Cuando se anunció la intervención de Spider-Man en ‘Capitán América: Civil War’, y al comprobar durante sus minutos de metraje que ese era el Hombre Araña que todo el mundo llevaba esperando desde hacía décadas, se establecieron unas expectativas (conocido como el maldito “hype”) desbordantes sobre la nueva película en solitario de este icono del cómic.

De hecho, elegir al joven Tom Holland (elevado hasta la cúspide gracias a su brillante interpretación en ‘Lo Imposible’, de 2012, dirigida por J.A. Bayona), la imagen del Peter Parker inteligente, carismático y divertido vista hasta ahora básicamente como dibujo animado o en papel, parecía hacerse realidad. Tobey McGuire aportó cosas muy interesantes al personaje, pero alejadas del original, y Andrew Gardfield fue lo más parecido a lo visto en cómics aunque no tuvo suerte, por escasez de oportunidades y débiles guiones de las dos películas en las que intervino. Ambos, parecían demasiado mayores, en realidad. Por eso Holland parecía perfecto.

 

 

Y lo es, pero como Peter Parker esencialmente. Como Spider-Man todavía tiene mucho que demostrar, dado que este segundo reboot del personaje es eso: una película de Peter Parker, en su más amplia mayoría, con un Spider-Man en construcción. En pleno desarrollo. Demasiado verde, dicho vulgarmente.

Se agradece mucho el enorme esfuerzo en desarrollar un guion para mostrar a este chico freak, empollón e introvertido que, al mismo tiempo, se encarga de cuidar a los neoyorquinos gracias a sus poderes arácnidos. Aunque al finalizar la película, analizando toda la historia, se aprecia mucha diferencia entre la historia del superhéroe y la del joven estudiante cuando, quizás, un punto intermedio, en el que ambas fueran inseparables y compatibles por completo, habría sido lo mejor.

 

 

Básicamente, porque hay muchos errores cinematográficos al haber apostado todo a obviar los orígenes del personaje, dado que ya existen varias películas previas que lo muestran. Pero ese no es un problema al que deba enfrentarse un espectador. Imaginando a un espectador cualquiera, un padre o madre, por ejemplo, que lleva a su hijo al cine, pero que jamás haya visto una película de Spider-Man, es muy probable que se pierda por completo con esta película, especialmente durante su primera hora.

 

 

Aparece un joven con poderes, estudiante adolescente, que tiene como mentor a un millonario, el cual forma parte de un controvertido grupo de superhéroes llamados ‘Los Vengadores’, y debido a esto el chico acaba casi olvidando que es un menor de edad con unas cosas todavía importantes por vivir, decepciones por sufrir, y lágrimas por amor invertir. Es decir, se dan por hechas y conocidas demasiadas cosas, lo que hace peligrar la longevidad futura de la película. Alguien puede sentarse en el sofá de su casa para disfrutar las películas anteriores dentro de diez años, y disfrutará mucho, pero cuesta imaginar la misma sensación al ver ‘Spider-Man: Homecoming’ dentro del mismo periodo de tiempo o en quince años más. Y eso es algo muy grave.

 

 

De acuerdo, la cinta forma parte del llamado MCU (Universo Cinematográfico de Marvel), pero repasándolas todas, un espectador medio puede disfrutar la trilogía de Iron Man, la de Capitán América, o la de Thor (a falta de la tercera parte, que llegará en noviembre de 2017 con ‘Thor: Ragnarok’), por separado sin necesidad de ver todas, incluidas las de ‘Los Vengadores’. Pero ‘Homecoming’ obliga a visualizar como mínimo las dos mencionadas anteriormente, junto a ‘Iron Man 3’ y ‘Civil War’, como mínimo, para entenderlo todo sin acabar con los ojos saliéndose de las órbitas como le sucede a Arnold Swarzenegger en ‘Desafío Total’. Quizás se ha querido innovar tanto, saliéndose de lo habitual, que se ha perdido cierta esencia de la historia, queriendo omitir detalles que los muy seguidores ya conocen, pero ahí se ha infravalorado al espectador medio.

 

 

Esa es la parte más negativa, pero también las hay positivas, como lo son todos los minutos del Peter Parker adolescente junto a su inseparable amigo, Ned Leeds, interpretado magistralmente y con mucho gancho por Jacob Batalon. Igualmente son una buena noticia todos los dilemas personales propios de la edad del joven estudiante, así como las características señales hormonales, que provocan momentos muy divertidos y enigmáticos.

 

 

Y no solo el Ned Leeds ofrece momentos estupendos, sino que el resto de compañeros de instituto de Parker, incluido Flash Thompson (Tony Revolon), una estupenda Zendaya como Michelle Jones, o Laura Harrier dando vida a Liz Allan, un personaje hasta ahora exclusivo del cómic y alguna serie animada (si se exceptúan los segundos que aparece en ‘Spider-Man 2’).

 

 

Tony “Iron Man” Stark, álter ego de Robert Downey Jr. (quien niegue esto, miente como un bellaco), aporta mucho más de lo esperado, sin robar metraje apenas al verdadero protagonista, algo que parecía imposible tras los avances previos vistos, los pósteres, e imágenes promocionales. Todo el mundo pronosticaba un ‘Iron Man 4’ con Spider-Man como aliado, y ni mucho menos es así, para suerte de todos, especialmente para Spidey. Es el padre que Peter no tuvo nunca, con la dureza justa y el cariño necesario para un chico al que quizás le vengan algo grandes sus poderes, a priori, con todo lo que se le ha avecinado al convertirse en el Hombre (Chico) Araña.

 

 

 

Sorprende gratamente una figura hasta ahora muy secundaria, casi de cuarto nivel, como lo es el personaje de Jon Favreau, Happy, mano derecha, mayordomo, y chófer de Stark. Su relativa protección a Parker, y el lado paternal a la sombra de su jefe, aciertan de lleno en la historia, dado que se consigue conocer más a esta entrañable figura y, de paso, se crea un vínculo entre él y Peter que podría dar mucho de sí en futuras entregas.

 

 

Y, para variar, esta vez el villano de la historia está a la altura de la película y el personaje. A excepción del impagable Tom Hiddleston como Loki, Marvel no había dado en el clavo con ninguno de sus villanos, y ahora parece haber aprendido la lección. Y da la impresión de que la racha proseguirá, a juzgar por lo visto hasta ahora con Cate Blanchett en ‘Thor: Ragnarok’ y su malvada Hela, así como con el temible Thanos en ‘Los Vengadores: Infinity War’.

 

 

Michael Keaton es un actor inmenso, y así lo ha demostrado dando vida a un terrenal pero maquiavélico Adrian Toomes, alias “El Buitre”. Se justifica, hasta cierto punto, la maldad del personaje, e impone en sus escenas como hacía tiempo que no se veía en un personaje humano que basa sus poderes en la tecnología que ha construido junto a sus socios. Pero, siendo justos, el hombre gana muchos enteros cuando es Adrian en detrimento de El Buitre (de nuevo sacando a relucir las subidas y bajadas en la calidad del guion cuando se centra en los humanos la historia con respecto a la de los superhéroes/villanos). Sería de agradecer volver a encontrarse con este individuo en la gran pantalla, desde luego, aunque, siendo realistas, cuesta mucho pensar en un lugar donde encajarlo, dado el futuro cinematográfico que se avecina en Marvel… Pero todo es posible.

 

La música de Michael Giacchino ha elevado a otro nivel el escaso nivel instrumental que adornaba hasta ahora las películas del MCU. A pesar de no contar con melodías pegadizas, todas las partituras se acoplan a la perfección con cada escena, dándole una fuerza extra, especialmente en las escenas de acción, o las más emocionales. Ya lo consiguió con pequeños y brillantes detalles en ‘Doctor Strange’ o ‘Rogue One: una historia de Star Wars’, y ahora se ha confirmado como gran compositor de películas de alta responsabilidad, como lo son estas.

 

 

Hablando de escenas de acción, cierto es que todas son brillantes, con mucha amplitud de imagen, dando una enorme e intensa sensación de profundidad, pero acaban siendo algo insulsas en general. Nada innovadoras, ni algo que no se haya visto antes. Salvo la secuencia del ferry (vista en pequeños chispazos durante los tráileres), que es impresionante, el resto no consiguen enganchar ni mantenerse en la memoria y retina del espectador mucho tiempo después de ser vistas. Incluso esta escena es un calco de la que protagonizó Tobey McGuire en ‘Spiderman 2’ cambiando un ferry por un tren de alta velocidad.

 

Esto saca a relucir otro defecto en la “película de Spider-Man” (que no en “la de Peter Parker”), como es la falta de constancia y ritmo. Se echan de menos más momentos del vecino y amigo de Nueva York en su máxima expresión, y los que aparecen están demasiado espaciados en el metraje, lo que llega a exasperar constantemente.

 

En resumen, como idea general, la cinta es una gran aportación, pero ha quedado muy hueca y desproporcionada, al haber querido presentar al joven Peter Parker que se escondía tras las mallas en ‘Civil War’ y, al mismo tiempo, ofrecer la dosis de Spider-Man que reclamaba el público tras algunas decepciones previas en el cine. Sobre todo por la enorme expectación que supuso ver a Tom Holland divertir, entretener y conectar con los espectadores en la tercera película del Capitán América.

 

 

Han pasado diez años desde que Marvel inició este exitoso (al menos de taquilla) camino de trasladar sus personajes más carismáticos de cómic a la gran pantalla, y por eso no valen ahora (ni nunca, en ninguna otra saga o franquicia) excusas tales como “es la primera película”, “ya se han contado antes muchas cosas y no es necesario introducirlas de nuevo”, o “es una pieza más del puzzle”. No llega a la vergüenza ajena sufrida con ‘Spider-Man 3’, o con algunas locuras sin sentido del binomio ‘The Amazing Spider-Man’, pero roza peligrosamente esa zona de irregularidad.

 

 

Spider-Man es probablemente uno de los tres iconos de la cultura cómic y pop más importantes y relevantes de la historia, junto a Superman y Batman, sin orden establecido porque sería injusto para todos. Por eso merece lo mejor en todos los ámbitos artísticos en los que se ofrezca su imagen. ‘Spider-Man: Homecoming’ es un comienzo, pero puede que algo flojo para lo que podría haber sido, aunque quizás, con el tiempo, gane valor. Pero siempre le pesará tener que depender en demasía de otras películas para ser valorada sin prejuicios.

 

 

NOTA IMPORTANTE: probablemente la película nos regala la mejor escena extra de Marvel vista hasta el momento, al final de todos los créditos finales. No perdérsela, por favor.

 

 

CALIFICACIÓN EXPANDIDA:

 

  • PELÍCULA DE ADOLESCENTES: 8.5 / 10
  • PELÍCULA DE SUPERHÉROES: 5 / 10 (y gracias)

 

CALIFICACIÓN MEDIA FINAL: 6.75 / 10