Teníamos que encontrarnos

Teníamos que encontrarnos

Son nuestras decisiones las que traen consigo la mayoría de nuestras alegrías y como no, la alegría de mi vida fue aquella decisión. Como nos suele suceder en numerosas ocasiones hasta que no llega algo que te obliga a tomarlo o dejarlo, hasta que no sientes esa presión que quita el sueño preferimos seguir indecisos… pero entonces me cogiste la mano y me ayudaste a saltar para que no tuviese miedo si caía, y no lo hice, todo lo contario. Ha sido la mejor sensación que he podido experimentar jamás, desde aquel momento me hiciste sentir tan viva que ya no quería vivir de otra forma, así que aquí sigo agarrada de tu mano. Mi idea no era irme contigo esa noche, ni esa noche ni alguna que otra de las que vinieron después, pero era tan yo cuando estaba a tu lado que no veía el momento de separarme de ti.

 

Siempre hay cosas que no pueden ser y personas que no deben serlo, y tengo que admitir que tú parecías una de ellas hasta que me di cuenta de que eras lo que nunca busqué pero siempre necesité. Y de repente ya no podíamos ser amigos, dar un paso atrás no estaba en ninguna de nuestras opciones. Y cada vez nos olvidábamos más del tiempo y del mundo, del resto de la gente y del daño que nos hicieron. Íbamos con pies de plomo para no volver a crear otro desastre, para que esta historia no se pareciese a ninguna otra. Realmente, para que fuera mejor que ninguna otra.

 

Las cosas pasan por algo, si tomamos una decisión es porque pensamos que es lo mejor para nosotros, o bien para otro, o quizá al final sea lo mejor para los dos. No soy muy buena tomando decisiones, así que hoy, tiempo después, sólo quiero agradecerte que la tomarás tú por mí, por ti, y por los dos.

 

Todo nos construye y hasta que no me encontraste no sabía que de mí solo estaban los cimientos. Me construiste toda, y debo de admitir que nunca he crecido tan rápido y me he conocido tan bien a mí misma desde que pude verme en el reflejo de tus ojos.

 

Esto que tenemos, lo que hemos construido tan nuestro y de nadie más, vino porque tenía que venir y lo demás ya da igual. Por eso hoy sigues aquí conmigo, por eso ya no volvimos a ser dos, desde aquel día hemos sido siempre uno.

 

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