[CRÍTICA] 'The End of the F***ing World', el fin de lo políticamente correcto

[CRÍTICA] 'The End of the F***ing World', el fin de lo políticamente correcto

'The end of the f***ing world ' es una serie de televisión británica basada en la novela gráfica 'The end of the fucking world' de Charles S. Forsman.

 

Alyssa, una chica rebelde, convence al raro de James para embarcarse en un viaje en busca del padre de ella.

 

Hasta aquí todo normal, podríamos pensar en un viaje romántico por carretera en que los dos adolescentes se enamoran, pero lo bueno de esta serie es que es de todo menos normal.Para empezar, el verdadero motivo de James para acompañarla es que está buscando el momento oportuno para descuartizar a Alyssa con un cuchillo de caza que le regaló su padre, oculto en su bota. Él está convencido de que es un psicópata y está deseando demostrarlo, especialmente a sí mismo. Se ha pasado su infancia matando animales y ahora quiere probar con personas.

 

 

A que ahora la premisa les parece algo más retorcida... Y es porque estamos ante un espectáculo de humor negro, feroz por momentos, conmovedora otros y casi siempre extraña. Esta última palabra es algo que suele espantar a algunos espectadores, pero en mi caso no fue así. Los ocho capítulos se van desarrollando a un ritmo ágil, ayudando sin duda por su metraje de poco más de veinte minutos, lo cual invita a verla del tirón.

 

 

La química entre James (Alex Lawther) y Alyssa (Jessica Barden) es más que evidente, estando ambos espléndidos, mostrando unos personajes al límite escritos con mucho humor negro.

 

El gran palo de la serie se lo llevan sin duda las figuras paternas, que sin desvelar demasiado, resultan decepcionantes, ausentes (y no porque no estén presentes) y de todo menos un ejemplo a seguir.

 

'The end of the f***ing world' no es una comedia al uso, es una historia muy retorcida que ahonda en el proceso de crecer y madurar. Se podría considerar una road movie (película de carretera) una tragicomedia, género que los británico dominan tan bien, divertida y audaz. Aderezada por una banda sonora con poderosos temas del grunge y el punk como 'Young men dead'  de The Black Angel  y otros más melódicos: 'Laughing on the outside' de Bernadete Carrol.

 

En una televisión en la que impera lo políticamente correcto, se agradece una serie cargada de humor negro, inteligente, sin adornos adicionales, extravagante, grosera y divertida.