‘Thor: Ragnarok’, gran comedia apocalíptica para la historia

‘Thor: Ragnarok’, gran comedia apocalíptica para la historia

El cine de superhéroes está cambiando año tras año, es un hecho. Evoluciona a velocidad de vértigo. Unas veces con más fortuna (‘Capitán América: Civil War’), otras con menos (‘Escuadrón Suicida’). Y además de no dejar indiferente a nadie –qué ambigua se está volviendo esta expresión-, aporta interesantes enfoques artísticos, tanto en el ámbito de la escritura de guiones como en el visual.

 

 

La tercera película de Thor como protagonista supone un importante antes y después para las adaptaciones cinematográficas basadas en cómics. Como lo fueron ‘Batman v Superman’ y ‘Civil War’. Lo curioso de esto es que esas películas se estrenaron ¡en 2016! En un año se ha revolucionado por completo este cine, con incontables giros radicales; uno por película, quizás.

 

 

Thor: Ragnarok’ aporta una colorida estética, personajes principales y secundarios muy desarrollados, un ritmo constante en la narración, acompasado todo por una banda sonora original que encaja en la historia mejor que las piezas de un armario de Ikea (bien montado, claro). Y remata sus aportaciones con un elemento hasta ahora impensable para el género: la comedia.

 

La nueva película del transgresor director neozelandés, Taika Waititi, es la primera comedia de superhéroes de la historia. Al menos la primera “seria”. Antes ha habido parodias, largos que de tanta vergüenza ajena daban risa, o chistes malos hechos película. Pero nada que se pueda comparar a este largometraje: todo en esta historia es comedia, y nada es tomado en serio, salvo un 5% de la misma, un 8% si se le suman los títulos de crédito.

 

 

Lo bueno de esto es que se disfruta de un espectáculo visual casi perfecto, pero con la siempre presente incertidumbre de no saber qué broma se hará en cada instante. Ver a Thor pasarlo mal, muy mal, y bromear al respecto, se puede enfocar como una forma de reírse de uno mismo ante la desgracia, o bien de hacer el tonto para distraer al enemigo y al espectador al mismo tiempo.

 

Lo malo, por tanto, es que a veces se peca en exceso de la broma fácil, el chiste malo e incluso la niñería –con todo respeto hacia los niños, que muchas veces hacen más gracia que algunos de los gags de esta cinta-.

 

 

La historia de la creación de su guion ya es un enrevesado “intríngulis” digno de las mejores comedias de enredo: Craig Kyle y Christopher Yost, habituales escritores de películas, cortos, y series animadas para televisión, escribieron una historia basada en el cómic original ‘Ragnarok’. Kevin Feige (Líder Supremo de Marvel) sugirió incluir a Hulk, pero debía seguir cierta lógica, y por ello se incorporó parte del cómic ‘Planet Hulk’ en la trama. Kyle y Yost cumplieron las órdenes del jefe. La historia era del agrado de todos, pero no así el guion, por lo que se contrató a Eric Pearson, guionista de cortos y varios capítulos de la serie ‘Agente Carter’. Este hombre es el responsable absoluto de que la historia sea una comedia. El resto de factores humorísticos corren a cargo de la obra y gracia del creador, Waititi. Finalmente, los dos primeros escritores “solo” quedaron acreditados como eso, escritores, y Pearson como parte de ese inexistente “equipo”, así como guionista único.

 

 

Aunque pase casi desapercibido, el factor musical hace sumar enteros al metraje de manera muy simbólica. Con elementos instrumentales propios de los años setenta, y pinceladas de inicios de los ochenta, se ha creado una composición absolutamente brillante. Su responsable es Mark Mothersbaugh, un extrovertido y estrambótico músico que ha trabajado en todo tipo de proyectos artísticos, tanto para cine, televisión, como videojuegos. Sus interpretaciones, o “performances”, en directo son dignas de visualizar, y haciéndolo se podrá entender mucho de lo que se escucha en ‘Thor: Ragnarok’.

 

Si además se incluye una de las mejores canciones de Led Zeppelin, como es ‘Immigrant Song’, no hay duda de que la música aquí es imprescindible (y en la vida, ¡por Odín!).

 

 

Lo cierto, analizando la trayectoria de las distintas fases cinematográficas de Marvel, es que Thor es uno de sus personajes menos serios, al contrario de lo que se puede ver y leer sobre el papel. Chris Hemsworth es Thor, no hay duda. Nadie lo podría haber hecho mejor. Pero además es un gran actor, que se desenvuelve en la comedia con una maestría envidiable (de lo mejor de ‘Cazafantasmas 2016’). Uno puede asustarse ante una amenaza suya, pero al verle sonreír, es inevitable sentir simpatía por el personaje y el actor. Las bromas absurdas lo son menos cuando él las cuenta.

 

 

La dupla formada por Hemsworth y Tom “Loki” Hiddleston en todas las películas marvelitas es una de las más cómicas y perfectas del cine de acción, pero en esta cinta mejoran todavia más. Son como Epi y Blas, pero convertido el segundo en alguien muy optimista. Ojalá no dejen de hacer películas juntos nunca.

 

Mark “Hulk” Ruffalo, funciona mejor como Bruce Banner que como el monstruo verde en esta comedia; el fantástico personaje de Jeff Goldblum, el Gran Maestro, está hecho por y para divertir con su cruel y amanerada forma de ser; la introducción del personaje de Valquiria, interpretado por Tessa Thompson, es un gran acierto, aunque rechina su ajustada complicidad con “Thor” Hemsworth. Necesitan tiempo y más películas juntos.

 

 

 

Por otra parte, los únicos personajes “serios” son Heimdall (Idris Elba), que recuerda a Gandalf de ‘El Señor de los Anillos’, aunque resulta muy prescindible en la narración, y Odín (Sir Anthony Hopkins), cuya participación testimonial es la mecha que enciende toda la trama general.

 

En toda esta vorágine de humor hay una gran perdedora: Hela, o Cate Blanchett. Su personaje habría sido uno de los mejores villanos del cine… De no ser porque nadie puede tomarlo en serio dentro de una película que siempre busca reírse de todo y de todos. Su papel es magníficamente interpretado, como siempre, por esta actriz de otro mundo, pero pierde fuerza en una comedia como esta. A pesar de que, también, aporta unas pequeñas dosis cómicas. Es como el Teniente Harris de ‘Loca Academia de Policía’, que podría haber sido un malo terrible en un drama policiaco, pero en una película de humor…

 

 

 

El CGI se da por sentado que funciona muy bien, y así es. Perfecto. Salvo por Hulk, al que le quedan todavía unos años más de efectos especiales para conseguir ser algo casi real. En pantalla grande todo el mundo aprecia que es digital, y en casa (como se vio en las dos primeras películas de Los Vengadores) parece un elemento de un videojuego. Interactuando con Thor queda en evidencia su “ausencia”, y es una lástima, porque ya se ha demostrado en múltiples ocasiones que se puede hacer creíble a un individuo imaginario (Gollum, Cesar el simio, etc.).

 

 

Hablando de imágenes, la culpa absoluta de la preciosista visualización de todo el metraje pertenece a una leyenda: el maestro mundial de la fotografía,  Javier Aguirresarobe. Hay planos y secuencias, o ambos, en los que parecen imposibles determinados enfoques, y este profesional lo torna en real, gracias a unos ángulos privilegiados del universo vistos desde sus lentes.

 

También queda una cosa clara con este proyecto: las películas de este tipo funcionan mejor con varios personajes importantes, además del protagonista. Se ha demostrado con Capitán América, con Spider-Man, con Superman, con el Escuadrón Suicida, o con Guardianes de la Galaxia. Aunque no es imprescindible si se hace bien, como sucedió con Wonder Woman o Doctor Strange. Hechas las presentaciones oficiales, mejor entretener coralmente.

 

Ojalá no sea así pero, dado el futuro anunciado por Marvel para sus próximas citas en el cine, es muy poco probable que se vea de nuevo una comedia tan buena y divertida como esta dentro del género. Sería una noticia estupenda encontrarse con otra sorpresa como lo ha sido esta tercera película de Thor. La mejor de todas las estrenadas del dios del trueno, y TOP 5 en las de superhéroes.

 

CALIFICACIÓN R.A.: 8.8 / 10

 

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