Reportajes Tim Burton se olvida del niño más peculiar

Tim Burton se olvida del niño más peculiar

Crítica de ‘El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares’ SIN SPOILERS

Tim Burton solía ser un maestro a la hora de adaptar novelas o cuentos de fantasía, gracias a una virtuosa y excéntrica manera de entender el cine y la realización. La oscuridad y lo gótico siempre fueron su seña de identidad, así como la presentación de personajes de lo más variopintos, extraños y, por supuesto, a colación de esta crítica, peculiares.

Actrices y actores fetiche como Helena Bonham Carter, Johnny Depp, Winona Ryder, y la más recientemente incorporada, la maravillosa Eva Green, han elevado sus películas al olimpo de los clásicos, y creado un sello propio, único y, en apariencia, inimitable.

Pero lo cierto es que Burton no es el mismo desde ‘Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet’ (2007), una extraña y acertada adaptación musical, que pudo gustar o no, pero no dejo indiferente a nadie. Con ‘Sombras tenebrosas’ (2012) quiso volver a transportarse al mundo tenebroso, pero no atrapó a nadie, y el público le dio la espalda, al ser más que evidente su sorprendente falta de inspiración, o quizás, aunque suene extraño, una escasa motivación y ganas de innovar.

‘El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares’, basada en la novela homónima de Ransom Riggs, publicada en 2011, era una oportunidad fantástica de deslumbrar con todo su talento, pero solo se han podido ver chispazos de esa notable fuente de energía. Con su nueva película ha intentado recuperar a su público, y de paso atrapar a nuevos seguidores que le sean fieles en el futuro, pero ha olvidado añadirle a la receta mágica ese punto de locura, oscuridad y narrativa precisa de sus mejores obras. De acuerdo, ‘Big Fish’ (2003) es muy difícil de superar, así como ‘Batman’ (1989), ‘Bitelchús’ (1988), ‘Eduardo Manostijeras’ (1990) y ‘Sleepy Hollow’ (1999), y querer repetirlas sería un grave error, básicamente porque ya fueron realizadas. Quizás ha confundido reinventarse con repetirse, y de ahí el estancamiento que lleva sufriendo el loco del pelo alborotado desde hace años.

Muchos creen que el principio del fin del director fue la vuelta de tuerca que dio a la historia de ‘Alicia en el país de las maravillas’ (2010), y otros opinan que la cosa viene de antes, pero en cualquier caso, hay un latente desgaste o aburrimiento, no está claro. Aunque sí es cierto que su vida personal le ha pasado factura, lo que le humaniza mucho más, sin que sirva de excusa. Su divorcio de la que ha sido su pareja durante trece años, Helena Bonham Carter, ha sido algo más tormentoso de lo esperado, y el retomar la vida con cambios, también. Y si un divorcio afecta a los hijos más que a nadie, el cine, que es otro hijo para Burton, no podía quedar a la cola de esto.

Su nueva película es un claro esfuerzo por mostrar al mundo al nuevo Tim Burton, y ciertamente tiene momentos brillantes, como la maravillosa secuencia final con los protagonistas enfrentándose a sus enemigos, así como la presentación de algunos de esos niños peculiares. Pero naufraga ninguneando a otros, y no explotando al máximo las posibilidades de esos pequeños protagonistas, que sí han conseguido transmitir seguridad y credibilidad. Sus poderes podrían haberse detallado con más ímpetu, para poder conectar más con sus portadores, en lugar de enredarse intentando explicar en qué consisten los bucles temporales a los que se enfrentan todos, ya que al final solo se consigue confundir y manchar una historia con magia a raudales.

Eva Green está estupenda, como casi siempre, pero está muy, muy desaprovechada, porque nunca se llega a conocer el total potencial ni del personaje ni de la actriz. Por no hablar del insulto que supone para una leyenda como Judi Dench tener una participación tan plana y absurda, y, por qué no decirlo, un Samuel L. Jackson algo alejado de sí mismo. El personaje de este último tiene muchísimas posibilidades, llega a asustar y a enganchar en ocasiones, pero cuando más potencial debería mostrar, incluso con serias aspiraciones a convertirse en un villano legendario del cine, es machacado por un guion con prisa por concluir su historia, y que deja al resto de la trama hueca. Curiosamente los malos tienen el sobrenombre de “huecos” ¿casualidad? Es muy posible que no.

Al igual que le sucede a Steven Spielberg, Burton es un maestro de la dirección y por eso es altamente improbable que una película suya no sea perfecta en su factura, color y calidad de imagen. Y ‘Miss Peregrine’ no es una excepción, porque es una delicia visual, recordando por momentos a la obra maestra antes mencionada: ‘Big Fish’, salvando las distancias, por supuesto.

Pero queda muy descompensada esta virtud, y esta enorme cualidad, con la calidad de su guion, así como algunas elecciones de casting, como la del joven Asa Butterfield (‘La invención de Hugo’ (2011, Martin Scorsese)), que no se sabe si por ser demasiado mayor ya, o por una clara carencia de recursos expresivos, pero no está al mismo nivel del resto de compañeros de reparto juveniles.

Tim Burton ha olvidado que él es uno de esos niños especiales de los que habla la historia de la película. Un niño peculiar hecho hombre, con una imaginación y recursos descomunales, pero que ha perdido en los últimos años algo de memoria histórica cinematográfica. Si Burton volviese a recordar la magia que le llevó a hacer cine, mostrando todas esas inquietudes técnicas y narrativas que han enamorado al público con maravillas que se mantendrán perennes en la memoria de muchos amantes del cine, muy probablemente ahora se estaría hablando de ‘Miss Peregrine’ como el regreso de este genio a su cine de verdad, incluso sin dejar de lado las ganas de innovar.

A pesar de todo, se agradece el intento, y muy seguramente la próxima película del autor confirme la mejoría, aunque es muy dudoso que, su próximo proyecto, la versión con imagen real de ‘Dumbo’, consiga sorprender tanto a los espectadores fieles como a los profanos.

Pero hablamos de Tim Burton, un hombre que sigue siendo un niño. Y con él, todo es posible.

CALIFICACIÓN: 6.7/10