Val del Omar

Val del Omar

Dentro de pocas semanas se cumplirán veinte años desde el lanzamiento de "Omega", un disco tan arriesgado como brillante. Obra gigantesca e innovadora en la que se cruzan lo universos de Lorca, Cohen, Morente y Lagartija Nick para arrojar un resultado demoledor e irrepetible.

Morente y Lagartija Nick , más que colaborar, colisionaron en Omega y de toda la energía desprendida en ese Big-Bang se compone un disco que inicialmente se vio como una anomalía en sus carreras para con posterioridad prevalecer como obra capital dentro de la música española de final de siglo.

Una vez que Lagartija Nick lanzaron "Omega", podían pasar dos cosas: dejarse vencer por la sensación de que no volverían a hacer un trabajo de esa altura o aprovechar los conocimientos adquiridos, el viento a favor, para abordar un proyecto tan arriesgado y ambicioso como el anterior.

 

Morente con Lagartija Nick

 

Soy de los que piensan que la tarea de una banda posiblemente no sea tanto la de hacer discos como la de construir una trayectoria, buscar su sonido, dejando en el camino testimonios de la evolución.

Por eso, algo habría de presión interna, ganas de seguir evolucionando en el seno de Lagartija Nick para dar un nuevo salto mortal al tomar la inspiración de otro genio granadino, un visionario injustamente olvidado y sin apenas reconocimiento a sus logros, José Val del Omar.

A Val del Omar, se le conoce como inventor de zoom y del sonido diafónico o binaural (anticipación de los sistemas envolventes que trascienden la estereofonía). Reconocido en Festivales como Berlín o Cannes, sus investigaciones centradas en campos tan diversos como el sonido, el cine, la televisión o la radio, dieron como resultado una obra gigantesca e integradora. Como visionario y “creyente del cinema” trabajó incansablemente el concepto de Picto-Lumínica-Audio-Táctil, un avance de lo multimedia, el “desbordamiento apanorámico de la imagen”, como una forma de superar el medio, los límites de la pantalla. Hace más de ochenta años, avanzaba la “visión táctil”. Por decirlo de alguna forma, un “Leonardo da Vinci”, nacido en Loja, Granada que soñó con la realidad virtual a principios del siglo XX.

 

Val del Omar en su estudio

 

Un genio de ese calibre, inexplicablemente olvidado fue el camino, el reto, que motivó a Antonio Arias a trabajar en su sexto disco de estudio como Lagartija Nick. Mucho tuvo que encontrar de sí mismo Antonio en Val del Omar, para afrontar su enésima mutación en torno a este poeta inventor.

Se cruzó con "Tientos de Erótica Celeste", un libro de poemas que recopila la obra de ese colosal granadino, mientras buscaba inspiración para su nueva grabación. Poco a poco, esos poemas en los que el inventor rima seguiriya con láser y mecánica con mística, atraparon al hiperactivo músico animándole a introducirse en el huracán de creatividad que compone la obra de Val del Omar, y que no conocía límites ni fronteras entre ciencia, arte y poesía. Y si Val del Omar era visionario y arriesgado en toda su obra, Arias estuvo a la altura y entregó una obra rupturista como pocas.

Rupturista es muy buena palabra para este caso: Sony les echó tras seis años y dos discos de éxito, 3 miembros de Lagartija Nick abandonaron, y todo su entorno le volvió la espalda al no entender el rumbo que había tomado la banda con esta nueva grabación.

Tras publicar “Hipnosis”, Sony les había dado el privilegio de ser el primer grupo "indie" español en firmar con una multinacional, y ellos habían correspondido con dos trabajos espectaculares: "Inercia" (1992) y "Su" (1995). Más tarde llegó el turno al inmenso "Omega" (1996).

 

Lagartija Nick

 

Para “Val del Omar”, Lagartija Nick se reinventaron, mutaron en un nuevo vehículo del mensaje de Val del Omar, dejaron atrás el punk-rock de los primeros discos, apartaron su pasión por el flamenco para dar un salto al vacío apoyándose en programaciones, loops, metal y apuntes de música industrial entregando un disco inclasificable, que mostraba la misma falta de respeto a los límites y a las etiquetas que su homenajeado.

En una entrevista en radio, Antonio Arias bromeaba diciendo que todas las críticas de Omega decían que “Morente había traído con Lagartija Nick el Trash-Metal al flamenco”

“¿Trash-Metal?”, decía Arias.

“Yo pensaba más en Joy Division, en el Post-Punk...”

“¿Vosotros queréis Trash-Metal? Ahora os vais a enterar” [en alusión a “Val del Omar”]

 

Cuando las primeras frases de Noosfera-Síntesis suenan, sale a la luz el brillante trabajo de M.A.R. Pareja en las programaciones, J.A. Quesada en la batería y Juan Codorniu en las guitarras. Ese corte nos prepara para el tratado de mecánica y mística que supone este disco. Antonio Arias, entona el estribillo y poco a poco empieza el viaje

Yo-solo-yo-uno-solo-yo.

Yo-centro-esfera-yo-solo-yo.

Yo-gota eléctrica-solo yo.

Yo-todo-yo-uno-solo-yo.

 

 

A partir de aquí, el viaje al universo lírico de Val del Omar es una explosión de sensaciones: la aceleración de “Meca-Mística”, las pistas dobladas de Morente con delay en Celeste, en una especie de balada estelar, grabaciones de la voz de Val del Omar se mezclan con loops, cajas de ritmo y guitarras sucias a lo largo de los siguientes cortes.

Intervalo o Val del Omar: Aceleración-Trance-Expansión, son canciones con mayúsculas creadas para envolver la lírica de esta rara avis, de un poeta que una y otra vez nos recuerda “El que ama, arde. El que arde, vuela a la velocidad de la luz”

El imaginario de Val del Omar es interiorizado como propio por Lagartija y el resultado que arroja, le obliga a reinventarse, a morir y a renacer, a vivir en definitiva y al final, lo que nos enseña es que lo extraordinario no es este disco, ni el anterior, lo extraordinario son ellos.

  

Ya en 2010, con motivo de una exposición en el Museo Reina Sofia, Lagartija Nick representaron en directo el disco. Recrearon el sonido diafónico, el desbordamiento apanorámico de la imagen y la visión táctil como homenaje integral al trabajo de este granadino irrepetible.

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