Welcome to Mallorca!!

Welcome to Mallorca!!

Mallorca es noticia estos días, y no es para menos…

 

Estamos saturados, no cabe nadie más, es así.

 

Ayer fui a Palma, me gusta “bajar” a la ciudad y perderme en las calles que tantos momentos me ha regalado cuando era “más jovencita” y me creía Amélie Poulain. Me convertía en una especie de heroína en busca de lugares secretos con mi mejor amiga, como si la ciudad a nuestros pies fuera una “gymkana” llena de historias y magia.

 

Me encontraba dispuesta a revivir un poco de ese encanto juvenil, (la culpa debe ser de la crisis de los treinta) perdida en la ciudad sin rumbo, pero me duró poco la imagen bucólica de mi cabeza. Fui absorbida por “la masa”. Un mar de gente me tragó, un mar de gente que “caminaba” sin mirar atrás, sin disfrutar de ese encanto que tiene nuestra ciudad, sin fijarse en cada detalle, sin descubrir esos secretos que nos regala Palma, con todas sus letras.

 

Caminaban ciegos, sin mirar atrás, sin mirar hacia delante. Me reencontré con un viejo amigo, el “cap des moro”. Observaba impasible el paso del gentío, creo que me guiñó un ojo, pero no estoy segura, porque una señora me estampó el palo selfie en la cabeza. Así que no puedo asegurar que ese momento ocurriera en realidad. Nadie se fijó en mi amigo de piedra, nadie le miraba. ¿Acaso le importa a alguien si no aparece en un anuncio mediterráneo?.

 

 

 

Seguí caminando, si es que podemos llamarlo así y descubrí el Eurodisney mallorquín. Souvenirs a tres duros para el deleite del turista y el local (que no todo va a ser culpa del turista, oiga).

 

Lenguas y ensaïmadas everywhere, lenguas en decoración, tendidas, cojines, cuadros, por metros, lengua viperina. Lengua que representa en qué se ha convertido la isla de la calma, lengua de mentira. Lengua hecha deprisa y corriendo, lengua hecha fuera y que vuelve aquí como si fuera una representación pura del “made in Mallorca”. De todos los colores, falsa, barata.

 

Para mí representa el colmo de los colmos del postureo. Porque en definitiva, sabemos que algo falla, sabemos que para ver la puesta de sol en “Sa Foradada” hay que pedir la vez y si tienes algo de maña, podrás borrar a esas 200 personas que aparecen en tu postal. Y con esto, quiero dejar claro que no es una crítica al turista, faltaría más. Creo que se les engaña vendiendo algo que hoy por hoy no existe. Nuestra esencia.

 

Estos días es noticia la saturación, el bullicio. Lo queremos todo, queremos que vengan, que gasten, queremos salir en el anuncio de cerveza, queremos vivir mediterráneamente. Pero no nos hemos dado cuenta de que el ritmo de la isla, es lento. Que para producir la tela de lenguas se necesita mucho tiempo. Tiempo que ahora mismo no tenemos. Estamos demasiado “ocupados” buscando un sitio en la en la playa, en el que clavar la sombrilla.

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